|Liam Mitchell

Estructura de canciones: nociones básicas para componer

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Componer canciones es un arte milenario, prácticamente tan antiguo como la propia cultura humana. A lo largo de los años y de las generaciones, han ido surgiendo formatos y costumbres reconocibles a la hora de estructurar los temas, ya sea siguiendo tradiciones folclóricas intuitivas o reglas más formales dictadas por la teoría musical.

Los patrones matemáticos que componen las canciones suelen actuar de forma inconsciente mientras escuchamos. Dicho esto, salta a la vista cuando el equilibrio es perfecto y la música simplemente «funciona». De hecho, el secreto para componer grandes canciones reside a menudo en encontrar el equilibrio perfecto entre cumplir y subvertir las expectativas de quien escucha. Podemos identificar estructuras básicas comunes a una gran variedad de artistas, géneros y épocas de la música popular.

En este artículo analizaremos las distintas partes que componen una canción, presentaremos los esquemas de arreglos más habituales y repasaremos varios ejemplos de estructuras de temas conocidos de la música popular.

Ir a estas secciones:

¿Qué es la estructura de una canción?

La estructura de una canción hace referencia a la disposición u organización de sus diferentes secciones: la estrofa, el preestribillo, el estribillo, el puente y otras partes. Es el plano que marca el avance del tema y le confiere forma y fluidez.

La estructura de una canción es el contorno de la historia que cuenta: su arco narrativo de principio a fin.

La estructura de las canciones acaba resultando algo intuitivo para el oyente, pero pensar conscientemente en estos esquemas te ayudará a trabajar con más rapidez y a componer música más sólida y eficaz.

Sin una estructura organizada, tu tema no es más que una maraña abstracta de ideas y motivos musicales. Por supuesto, esto puede ser justo lo que se busca en música experimental o más libre. Sin embargo, los arreglos de las canciones pop suelen ser ordenados y metódicos, y esa sensación de familiaridad es precisamente lo que las hace tan pegadizas y atractivas para un público amplio.

Repasemos las partes principales que componen una canción. Son los bloques fundamentales de cualquier arreglo musical, aunque ten presente que siempre hay excepciones a la regla: muchos temas populares combinan secciones y recursos a su manera, y lo que funciona en cada caso dependerá de las ideas concretas y del estilo del propio tema.

Arrangement view in MASCHINE
Arrangement view en MASCHINE

Estructura básica de una canción

La estructura básica de una canción incluye la intro, la estrofa, el preestribillo, el estribillo, el puente y el outro. Estos elementos pueden distribuirse en diferentes partes del tema o repetirse según lo que estés componiendo. A continuación analizaremos en detalle cada uno de ellos.

Intro

Es fundamental captar la atención de quien escucha y sumergirle en la música desde el primer segundo. Puedes lograrlo con un inicio rotundo y contundente, o bien entrando en el ritmo con mayor sutileza.

Una función más técnica de la intro es asentar el tono, el tempo y la instrumentación que vendrán a continuación. Su duración puede variar enormemente, desde una breve entrada hasta una sección entera y prolongada; en directo, las intros suelen alargarse para crear ambiente y generar expectación entre el público.

Muchas canciones arrancan con el gancho principal o motivo melódico sonando en solitario, mientras que en los temas de EDM la intro suele consistir en un ritmo de batería.

Estrofa

Por lo general, las canciones cuentan con varias estrofas, que ocupan la mayor parte de su duración.

Aquí es donde se desarrolla el núcleo de la historia: cada estrofa contiene una letra que va hilando la narración de manera lineal a lo largo del tema.

Aunque la letra suele ser distinta en cada estrofa (no siempre), habitualmente mantiene una melodía similar y un mismo esquema de rima, además de ajustarse a una duración constante: por lo general, 16 o 32 compases.

Estribillo

El estribillo es el punto culminante de la canción, su declaración principal (tanto a nivel lírico como musical).

A diferencia de las estrofas, el estribillo presenta la misma letra cada vez que se repite. Esta reiteración le da ese carácter de himno que cohesiona todas las secciones de la canción en un conjunto uniforme.

Una decisión crucial al componer es el equilibrio entre las estrofas y el estribillo. A veces son musicalmente parecidos, por ejemplo manteniendo los mismos acordes durante toda la canción. En otros casos, el contraste y la oposición entre las secciones resultan mucho más drásticos.

Preestribillo y postestribillo

Estas secciones son opcionales y no están presentes en todas las canciones. Aun así, se utilizan con frecuencia para que la transición entre partes resulte fluida, para acumular tensión antes del clímax del estribillo o como puente armónico hacia una nueva progresión de acordes.

Un magnífico ejemplo de uso del preestribillo lo encontramos en el éxito de Lana Del Rey “Video Games”: la música se apoya en el acorde dominante para crear un momento de pausa (en el 0:58, 2:24 y 3:23), justo antes de que la voz descienda cinco notas en la frase «tell you all the time» y desemboque en la resolución del estribillo.

Puente y break

El puente suele aparecer una sola vez, normalmente justo antes del último estribillo. Introduce variedad sonora mediante acordes nuevos o material melódico fresco para mantener el interés en el tramo final del tema.

Un «break» o «breakdown» es una sección equivalente surgida en el jazz y el soul que luego adoptaron el hip hop y la música electrónica de baile. Se trata de una parte donde se reduce la instrumentación, ofreciendo literalmente un respiro del tema musical principal. En este punto también es habitual encontrar un solo.

Outro

El final de un tema a veces funciona a modo de espejo de la intro, o bien puede consistir en una sección única diseñada para rematar la canción. Por otro lado, algunos temas acaban en seco con un corte abrupto, sobre todo en estilos más enérgicos como el rock o el punk (por ejemplo, “Song 2” de Blur).

Reducir gradualmente la velocidad al final de un tema se denomina «ritardando», un término tomado de la música clásica. Como alternativa, muchas canciones van desapareciendo lentamente hacia el silencio mediante un fundido. Estas técnicas ayudan a rebajar la intensidad de la pista y facilitan su mezcla dentro de una sesión de DJ o de un álbum.

Estructuras habituales en canciones

1. Estrofa-estribillo

Esta es la estructura básica que más escuchamos en la música popular contemporánea. La narración se despliega a lo largo de varias estrofas, intercaladas con un estribillo repetitivo que expone el tema central. La mayoría de las canciones constan de dos o tres ciclos de estrofa y estribillo.

Según la canción, a una de estas dos partes se le concede mayor peso e intensidad, mientras que la otra sirve de apoyo de fondo. Los éxitos de pop suelen girar en torno a un estribillo potente y apoteósico, mientras que temas más volcados en la narración, como en el folk, el rap o los musicales, ponen más énfasis en la progresión de las estrofas y recurren al estribillo como respiro.

Fijémonos en el sencillo de Miley Cyrus, “Flowers”, un auténtico bombazo que batió infinidad de récords de ventas y reproducciones en streaming durante sus primeras semanas en el mercado.

La estructura de la canción es ABABB. Siendo más precisos, podríamos desglosar las secciones del estribillo en estribillo + postestribillo (la línea «I can love me better» tiene su propia melodía y ritmo independientes, pero aparece sistemáticamente tras cada estribillo).

El tema no inventa nada nuevo: mantiene el mismo patrón de acordes de principio a fin y aprovecha nuestra familiaridad con las estructuras tradicionales. Sin embargo, está impecablemente equilibrado y logra sonar clásico y actual al mismo tiempo. Gran parte del mérito recae en su diseño: estrofa, estribillo, estrofa, estribillo, repetición del estribillo final y listo. Pura magia.

2. Estrofa-estribillo-puente-estribillo

Esta es otra de las fórmulas más utilizadas en la música comercial. Partiendo de la estructura básica de estrofa-estribillo, la incorporación de un puente aporta una capa extra de dinamismo y variedad.

Un ejemplo de manual es “Since U Been Gone” de Kelly Clarkson. El tema sigue el esquema ABABCB, y cada sección se distingue fácilmente gracias a su propio tono, melodía y acordes. La sección del puente contrasta con el resto de la pista, aparece solo una vez y da paso al estribillo final.

“Angels” de Robbie Williams plantea un enfoque distinto. En este caso, el puente es un break instrumental con un solo de guitarra, mientras que los acordes y la atmósfera general coinciden con los del estribillo.

En el extremo opuesto, el puente de “1979” de The Smashing Pumpkins es el momento de mayor intensidad de todo el tema. Cuando entra (en el 2:30), parece despegar desde el estribillo para desatar una descarga totalmente eufórica, en contraste con el resto de la canción, que resulta bastante contenida.

3. Forma de 32 compases

Se trata de una forma musical anterior cuyo momento de mayor popularidad se dio en la primera mitad del siglo XX, pero que sentó las bases de las estructuras modernas explicadas más arriba.

Estas canciones se dividen en cuatro secciones de ocho compases estructuradas en AABA: dos estrofas, una sección B que contrasta y un cierre con una última estrofa. El término «middle eight» (ocho compases centrales), muy usado actualmente para referirse al puente, proviene precisamente de esta tipología de temas.

La forma de 32 compases era un esquema habitual en temas de musicales y espectáculos. El ejemplo definitivo es “Over the Rainbow”, interpretada por Judy Garland en El mago de Oz (puedes escuchar cómo la canción cambia a la sección B en el 1:16).

Para entender este auge de canciones con estructuras breves y directas, hay que tener en cuenta las limitaciones de duración de las primeras grabaciones en vinilo. Con el tiempo, las mejoras tecnológicas dieron a los compositores la libertad de crear arreglos más extensos, pero la plantilla de 32 compases nunca ha dejado de utilizarse.

Dentro de temas más largos y complejos, es habitual que secciones individuales adopten el esquema AABA: “Yesterday” de The Beatles es un magnífico ejemplo de cómo evolucionó esta estructura en la era moderna.

4. AAA

Ciertos tipos de composiciones, como himnos, baladas, villancicos y canciones infantiles, constan de una sola sección que se repite y a través de la cual se va desarrollando la historia.

También encontramos esta fórmula en el country y la música folk tradicionales. “Scarborough Fair” de Simon & Garfunkel está construida sobre una única sección de estrofa, pero la intensidad va creciendo conforme se incorporan armonías vocales e instrumentaciones más complejas con cada repetición.

Las canciones con una estructura de estrofa-estrofa-estrofa se pueden seguir dividiendo con un estribillo breve o estribillo textual, pero este no llega a ser lo bastante diferente como para constituir una sección musical independiente. En “Jolene” de Dolly Parton, el tema sigue la misma secuencia de acordes de principio a fin, y lo que podría considerarse el estribillo no es más que una breve repetición lírica: literalmente, un estribillo breve.

La música dance a menudo se compone por completo alrededor de un único motivo musical repetitivo. Escucha el clásico de Laurent Garnier “The Man With The Red Face”: el mismo patrón de bajo y acordes se repite a lo largo de todo el tema, mientras que las subidas y bajadas de energía provienen de una instrumentación más densa o más dispersa por encima.

Ocurre exactamente lo mismo en el rap y el hip-hop; por ejemplo, en “Get A Hold” de A Tribe Called Quest. Es cierto que muchos temas de hip-hop siguen una estructura de verso-estribillo, pero en este caso también podría considerarse AAA, dividida con un estribillo breve pero musicalmente idéntica en todo momento.

5. Blues de 12 compases

El ciclo de doce compases sigue los acordes I, IV, I, V y vuelve al I, con una previsibilidad que le da al solista total libertad para improvisar por encima sabiendo con exactitud lo que estará haciendo la sección rítmica por debajo.

Esta estructura, una de las progresiones de acordes más habituales en la música del siglo XX, nació en el jazz y el blues antes de filtrarse a los primeros éxitos del rock-and-roll como “Johnny B. Goode” de Chuck Berry o “Shake, Rattle and Roll” de Big Joe Turner.

Otro famoso ejemplo de blues de 12 compases es el clásico instrumental de 1962 “Green Onions” de Booker T. & the MGs.

6. Forma continua (through-composed)

Uno de los elementos clave al componer canciones es la repetición, pero un tema no tiene por qué ser cíclico ni simétrico. Fíjate, por ejemplo, en “Retrograde” de James Blake. Aunque arranca y remata con una intro y un outro que suenan parecidos, el cuerpo principal de la canción sigue una estructura lineal AB: intro, estrofa, estribillo y outro.

Otra estructura muy popular es ABABC, donde la canción rompe el ciclo de estrofa-estribillo para dar paso a una sección de puente única al final, sin volver en bucle al material anterior. Radiohead la utiliza mucho en sus temas: por ejemplo, “Nude”, “Karma Police” y “There, There” siguen todos esta misma estructura.

Consejos para dar con la estructura adecuada

Las estructuras de las canciones son más bien pautas que reglas fijas, y casi todos los temas presentan sus propios matices y variaciones; de hecho, ni siquiera los ejemplos de este artículo son del todo categóricos.

A la hora de definir la estructura de un tema al componer y en la producción musical, todo se reduce a experimentar mucho, aplicar el método de prueba y error y confiar en la intuición para dar con el equilibrio adecuado.

¿Qué se siente natural?

La cantidad de contraste entre secciones depende por completo de ti y del carácter particular de la canción. Por ejemplo, ya hemos visto el dilema de hasta qué punto una estructura AAA con estribillos breves pasa a considerarse una sección de estribillo independiente: la frontera es un tanto difusa.

Un único motivo puede sostener una canción entera, así que no subestimes el poder de un buen gancho. Hay infinidad de ejemplos, pero fíjate en “Smells Like Teen Spirit”: ese icónico riff inicial constituye el esqueleto del tema completo. El único momento en que se desvía de él es en breves secciones de postestribillo para regresar de nuevo a las estrofas (en los minutos 1:23 y 2:37).

Empieza a estructurar tus canciones

Si te atascas con una canción, es fácil caer en la tentación de añadir demasiadas cosas y recargar una idea hasta que la inspiración se esfuma. En su lugar, prueba con un enfoque más minimalista: abraza la repetición y descubre cómo las fluctuaciones sutiles en la melodía o el ritmo pueden tener mucho más impacto que los cambios bruscos y grandilocuentes.

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