¿Qué es la producción musical? Hoy en día, suele referirse a todo el proceso de creación de una pieza musical grabada: desde la chispa inicial de inspiración hasta la composición, grabación, diseño sonoro y adición de efectos, y finalmente la mezcla y masterización de un tema listo para publicarse.
Por supuesto, esa no es una respuesta del todo satisfactoria, así que retrocedamos un poco. Tradicionalmente, la figura de quien producía música era, casi siempre, un rol específico desempeñado por un profesional dedicado, a diferencia del papel de quien componía canciones, de la parte artística o de la ingeniería de sonido, por ejemplo. Los límites del rol de producción solían ser difusos, pero a grandes rasgos ocupaba el papel de líder creativo en el estudio, con la responsabilidad de ayudar al artista a desarrollar y plasmar en el estudio la mejor versión posible de su tema. También orientaba al personal técnico del estudio: ingenieros de grabación, de mezcla, etc.
Hasta la llegada de flujos de trabajo de producción musical asequibles y basados en ordenador, el proceso de producir un solo tema solía involucrar todos los roles anteriores, junto con muchos otros. A menudo el artista era quien componía la canción, y el productor también podía encargarse de la ingeniería, pero lo normal era que todos estos roles —y muchas otras funciones clave— estuvieran repartidos en un equipo amplio. En la cúspide de la industria musical, todavía se trabaja así en ocasiones (¡aunque no siempre!).

Hoy en día, con tantas herramientas de producción musical por software asequibles (o incluso gratuitas) a nuestro alcance, es cada vez más habitual que un solo “productor” se encargue de todo un tema: desde la composición hasta la interpretación, los arreglos, la grabación, la mezcla e incluso la masterización. A menudo conocidos como productores “de dormitorio” (bedroom producers), estos lobos solitarios han dejado en pocos años una huella imborrable en la cultura musical. La producción “in the box” (es decir, hecha íntegramente en el ordenador) se ha convertido en el estándar de muchos géneros, el mundo del hip hop se ha transformado gracias a jóvenes talentos que venden beats increíbles online, y se han creado álbumes de pop con ventas de platino en dormitorios reales.
Y de esa clase de producción hablamos aquí. ¿Podrías ser tú? Sigue leyendo para descubrir nuestra guía básica de producción musical: menos un manual paso a paso y más una hoja de ruta para adentrarte en este amplio mundo. Sin profundizar en exceso en ninguna materia concreta, te explicaremos todo lo que necesitas saber y te facilitaremos todos los enlaces para profundizar en lo que prefieras y empezar a dominar tu oficio (¡o simplemente refrescar conocimientos!). Empezaremos por los fundamentos para comenzar a producir música, seguiremos con las nociones básicas de grabación, pasaremos a definir y moldear tu sonido, y terminaremos mezclando y masterizando tu tema. Y lee hasta el final para descubrir más sugerencias sobre cómo seguir perfeccionando tus habilidades.
Antes de empezar, no te pierdas KOMPLETE START: una colección gratuita de sintes, instrumentos sampleados, efectos, bucles y samples con calidad de estudio para dar tus primeros pasos (¡no te preocupes, más adelante te explicaremos con detalle en qué consiste todo esto!).
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Índice
Paso 1: Cómo empezar en la producción musical
La producción musical moderna aprovecha al máximo las herramientas digitales, permitiéndote montar un estudio de grabación potente y personalizado dentro de tu ordenador. El software de producción musical no es solo para música electrónica: cada vez más instrumentos acústicos tradicionales y partituras orquestales se componen, graban y procesan digitalmente.
Elige un DAW
Una estación de trabajo de audio digital o DAW es el centro de control de toda tu producción: una plataforma para grabar pistas, estructurar arreglos, aplicar efectos y mezclar niveles. Es tu software principal. En el mercado existen distintos DAW considerados “estándares del sector”, cada uno con un enfoque propio para el mismo flujo de trabajo básico: organizar pistas en una cuadrícula, aplicar efectos a canales individuales y ajustar niveles mediante el mezclador.
Tanto si grabas sonidos en directo como instrumentos virtuales, todo pasa por la interfaz del DAW.
Sonidos y samples
Lo siguiente que necesitas es un instrumento o fuente de sonido. Se puede grabar en directo como archivo de audio con un micrófono, o tocar mediante un instrumento de software dentro del DAW. Las fuentes de sonido por software suelen dividirse en dos categorías: sampleadas y sintetizadas. Los instrumentos sampleados son grabaciones de audio de alta calidad de sonidos reales, que se pueden mapear a lo largo de un teclado y tocar como un instrumento virtual. Nuestro sampler estrella, KONTAKT, aloja muchos de nuestros instrumentos más populares e incluye su propia selección para que des tus primeros pasos. Incluso cuenta con una versión gratuita.
Un sintetizador, por otra parte, genera una señal de audio desde cero a partir de formas de onda eléctricas simples. Los hay de muchos tipos, desde sintetizadores sustractivos de estilo analógico como MONARK hasta estaciones digitales más complejas como FM8, pasando por monstruos todoterreno de tabla de ondas como MASSIVE X.
La mayoría de los DAW incluyen un paquete de plug-ins de instrumentos y efectos. A partir de ahí, puedes añadir más herramientas y especializar tu sonido con un amplio catálogo de Expansions específicas para cada género. En KOMPLETE START encontrarás una selección gratuita de bucles y samples de nuestras Expansions, junto con varios sintetizadores e instrumentos sampleados con calidad de estudio.
Salida de audio
Para producir música, como es lógico, necesitarás unos altavoces o auriculares decentes. El objetivo aquí es contar con una respuesta en frecuencia plana para reproducir tu trabajo de forma limpia y fiel; no se trata de que suene más potente ni más bonito, sino lo más preciso y objetivo posible. Si tu ordenador cuenta con salida de audio integrada, puedes conectarte directamente, pero para exprimir al máximo la calidad de sonido merece la pena invertir en una buena interfaz de audio. Estos dispositivos ofrecen diversas entradas para instrumentos o micrófonos y salidas para distintas configuraciones de altavoces.
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Paso 2: Prepárate para grabar tus instrumentos y sonidos (reales o virtuales)
La fase de grabación es donde capturas la esencia de un proyecto, plasmando elementos e ideas en los canales de pista de tu DAW. Aquí es donde surge la improvisación y la magia, y quizá sea la parte más accesible para principiantes a la hora de aprender a producir música. Sean cuales sean los géneros o estilos musicales que te interesen, las dos opciones principales para grabar son usar instrumentos externos en directo o trabajar dentro del ordenador con plug-ins de software.
Grabar sonidos en directo
Trabajar con archivos de audio es la forma tradicional de producir música: la primera y única hasta que la tecnología digital moderna llegó y transformó por completo el panorama. Para grabar guitarras eléctricas, sintetizadores o teclados, tendrás que conectarlos a tu DAW a través de una interfaz de audio. Conecta un micrófono para grabar voces e instrumentos acústicos.
A partir de ahí, el DAW ofrece enormes posibilidades para arreglar, editar y procesar con efectos. Si buscas más consejos sobre cómo capturar tus sonidos, no te pierdas nuestra práctica lista de consejos de grabación. Y no olvides que grabar no tiene por qué limitarse a la comodidad de tu estudio (o dormitorio, salón o dondequiera que tengas el ordenador). Para inspirarte con grabaciones de campo, no dejes de ver al fenómeno de YouTube Andrew Huang micro en mano por ahí, y luego echa un vistazo a su propia lista de consejos de producción musical aquí mismo en el blog.
Uso de un controlador MIDI
Los enormes avances en tecnología informática y software de producción musical de las últimas décadas han abierto una forma totalmente nueva de crear música “in the box”. Quienes producen utilizan la notación MIDI (Musical Instrument Digital Interface) para componer e interpretar con instrumentos de software, como alternativa a grabar audio externo. MIDI son las siglas de Musical Instrument Digital Interface y es el lenguaje digital estándar en todo el mundo para la notación musical. Prácticamente todos los teclados y equipos de música electrónica disponen de entradas y salidas para compatibilidad MIDI.
Mediante notas MIDI, puedes disparar instrumentos virtuales para tocar melodías y progresiones de acordes dibujadas en la ventana del piano roll de tu DAW. O bien conectar un teclado (a través de una interfaz de audio) para grabar patrones MIDI en directo con un toque humano más orgánico. Los teclados y controladores MIDI ofrecen un flujo de trabajo físico e intuitivo con todo el alcance y la flexibilidad de los plug-ins de software.
Las regiones MIDI también almacenan datos sobre la velocidad de las notas y pueden utilizarse para controlar cientos de parámetros más. Si todo esto suena algo técnico (y quizá poco inspirador), no te preocupes. En la práctica, utilizar un controlador MIDI consiste en configurarlo una sola vez y luego tocarlo como cualquier otro instrumento.
Nuestros propios controladores compatibles con NKS, la gama de teclados KOMPLETE KONTROL y las grooveboxes MASCHINE, van un paso más allá y te ayudan a entrar en el flujo creativo mapeándolo todo entre bastidores de forma intuitiva. Según el modelo, también dispondrás de prácticas referencias visuales para saber qué hace cada cosa gracias a teclas iluminadas, pantallas a color y mucho más.
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Añadir efectos de audio
Tras grabar algunos elementos, puedes moldear y manipular la señal de audio limpia mediante procesado y efectos de audio.
Es probable que tu DAW incluya de serie varios plug-ins de efectos, y puedes reforzar aún más tu arsenal con opciones de terceros de calidad profesional. Los efectos pueden aplicarse para ajustes sutiles en la mezcla, añadiendo dinámica y ambiente, o llevarse al límite para conseguir resultados más extremos.
Los efectos se utilizan en cada etapa del proceso de producción para moldear y equilibrar los canales individuales y el sonido global. Las opciones creativas que ofrecen los efectos son prácticamente ilimitadas: aportan desde una difusa calidez vintage hasta chillidos de otro mundo y delays palpitantes.
Los efectos de reverb emulan las reflexiones sonoras que escuchamos en un espacio físico real: desde acústicas reducidas e íntimas hasta intensos ecos de catedral o paisajes sonoros distorsionados y extraterrestres. La reverb también es muy eficaz en el proceso de mezcla, ya que ayuda a suavizar las señales limpias, empastar sonidos y aportar mayor rango dinámico.
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Paso 3: Exprésate
Crear música no es una ciencia exacta, y la configuración técnica es solo la mitad de la ecuación. El resto tiene que ver con la expresión: contar tu propia historia y dar forma a un flujo de trabajo de producción que sea exclusivamente tuyo. Si buscas una pequeña guía sobre el arte de componer música en sí, más allá del proceso técnico de grabarla o producirla, no te pierdas este artículo sobre cómo crear música.
Cómo encontrar tu propio sonido
Muchos artistas de éxito cuentan con formación académica, mientras que muchos otros son autodidactas. Ambos enfoques son totalmente válidos: aprovecha lo que ya sabes y saca partido a tus puntos fuertes individuales. Aprender teoría musical aporta muchísimo, pero también se han creado infinidad de obras maestras saltándose todas las normas a la torera.
Cualquier cosa puede servir de punto de partida y convertirse en el trampolín para la inspiración y el flujo creativo: un riff que te viene de repente a la cabeza, un instrumento o plug-in concreto, o un pequeño fragmento de audio grabado.
Al escuchar música, puedes «entrenar el oído» (mejorar tu percepción auditiva) concentrándote de forma activa en los elementos individuales y las combinaciones de sonidos que forman un tema. Al deconstruirlo de esta manera, empezarás a reconocer los mecanismos de producción musical que hacen posible toda esa magia.
Las demos en vídeo (como las que encontrarás en nuestro canal de YouTube) son un recurso excelente para aprender a producir música, ya que enseñan diversas técnicas de estudio y trucos prácticos mediante tutoriales visuales muy fáciles de seguir. Los foros online también son perfectos para resolver dudas concretas o solucionar cualquier obstáculo con el que te topes. El nuevo y renovado foro de la comunidad de Native Instruments es un lugar fantástico para pedir consejo, charlar sobre el uso de nuestros productos o simplemente hablar de producción en general.
Una de las comunidades más útiles para quien empieza en la producción musical es, sin duda, metapop. Además de ser uno de los rincones más cercanos de la web para hablar sobre el arte de hacer música, también es un lugar ideal para participar en concursos de remixes, ganar grandes premios y enviar tus temas para recibir comentarios de mentores profesionales y de toda la comunidad. Leer libros, ver vídeos y consultar blogs es un punto de partida genial, pero tus habilidades de producción despegarán de verdad en cuanto empieces a terminar temas y compartirlos con otra gente.
El papel del productor musical nunca ha sido tan flexible, ni tampoco las ganas de escuchar nuevos sonidos, géneros e innovaciones tecnológicas. Teniendo todo esto en cuenta, ahora es el momento perfecto para empezar a producir música y descubrirte como artista.
Elementos de un tema
Hay muchas formas de enfocar un proyecto; la mayoría de las veces prestando mucha atención a las pistas y sonidos individuales que componen los ritmos, los acordes y las atmósferas.
Pero si tomas algo de perspectiva, verás que la producción en su conjunto adquiere un carácter propio, con elecciones de instrumentos, tempos y arreglos característicos de distintos géneros musicales.
Sea cual sea tu estilo preferido, asentar una sección rítmica con bases y líneas de bajo es fundamental. Gran parte de la música de baile se construye alrededor de la interacción entre partes destacadas de bombo y bajo. Si quieres una guía fantástica para crear esos sonidos de bombo contundentes que caracterizan a muchos estilos modernos de música electrónica, echa un vistazo a nuestro reportaje con el dúo de productores FJAAK.
A partir de ahí, puedes empezar a superponer tantas pistas de melodías, voces y pads como quieras. Eso sí, ten cuidado de no sobrecargar la mezcla: apostar por el «menos es más» suele dar como resultado ideas musicales mucho más claras y precisas.
Diseño de sonido
Quizá te preguntes: ¿cómo empiezo a producir música que suene original? Esa es la pregunta del millón. Una cosa es emular a los artistas que admiras, pero encontrar un estilo propio y fresco supone pasar al siguiente nivel.
Gran parte de esto depende del diseño de sonido. ¿Te has fijado en que ciertos artistas se reconocen al instante? Ya sea por el timbre, la mezcla o la forma de tocar o cantar una parte determinada, todos ellos trabajan con paletas sonoras distintivas para forjarse una firma sonora única.
Dicho esto, toda la música y el arte son, en mayor o menor medida, derivados de algo anterior. Desarrollar un sonido propio es un equilibrio constante entre los métodos convencionales o «correctos» y giros más innovadores.
Empieza experimentando con presets, combinándolos y superponiéndolos a tu gusto. Prueba a retocar parámetros y añadir automatizaciones para darle dinamismo y movimiento al tema.
Juega con los errores, aprovecha esos felices imprevistos y desarrolla todo lo que surja por casualidad. Al mismo tiempo, no tengas reparo en descartar ideas preliminares e ir cambiando elementos sobre la marcha: sabrás cuándo suena exactamente como debe.
Y si te quedas sin inspiración, échale un vistazo a algunos de nuestros artículos con diseñadores de sonido profesionales de gran prestigio, como Robert Dudzic, Richard Devine y Sam Bird.
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Paso 4: Mezcla y masterización
Las fases de mezcla y masterización son, en cierto sentido, donde empieza el trabajo de verdad: limpiar el proyecto y unir todas las ideas en bruto en una composición acabada. Para aprender a producir tus propias canciones con un nivel profesional, es imprescindible tener unas nociones básicas del proceso de posproducción. Aunque hoy en día es habitual que quien produce o compone también mezcle e incluso masterice sus propios temas, sigue habiendo muchos profesionales dedicados en exclusiva a cada una de estas tareas. Si te imaginas orientando tu carrera hacia este campo, descubre lo que opinan algunos de los mejores ingenieros de mezcla y masterización sobre estas sutiles disciplinas y su papel dentro de la industria musical.
Mezcla
Mezclar consiste en dar forma a los sonidos individuales, equilibrarlos entre sí y asegurarse de que el tema tenga el impacto deseado en cada momento. En los procesos de trabajo modernos, la frontera entre producir y mezclar se ha difuminado enormemente, a veces hasta el punto de no existir una sesión de mezcla dedicada como tal. Por lo general, la mezcla suele implicar lo siguiente:
- Equilibrar los niveles de las pistas entre sí, asegurándote, por ejemplo, de que la voz principal se escuche con claridad por encima de una guitarra rítmica.
- Usar herramientas de ecualización (EQ) para realzar o (más a menudo) atenuar zonas concretas del espectro de frecuencias, acentuando los sonidos que quieras destacar y suavizando cualquier pico indeseado o conflicto entre instrumentos.
- Comprimir sonidos para nivelar picos de volumen o aportar un carácter concreto, enfatizando el ataque de un bajo eléctrico, por ejemplo, o sacando a relucir el «cuerpo» de una caja. La compresión también se suele aplicar a grupos de pistas, o incluso en el canal máster, para controlar la dinámica general o «empastar» los elementos.
- Uso sutil de efectos creativos como reverb, delay o saturación/distorsión. Enviar partes de varias pistas a través de una misma reverb de sala, por ejemplo, puede dar la sensación de que todas se grabaron en el mismo espacio. Esto resulta especialmente útil al trabajar «in the box» con instrumentos virtuales o sintetizadores.
- Automatizar cambios en cualquiera de estos parámetros para adaptarlos a cada sección del tema. Puede que quieras, por ejemplo, guitarras más presentes durante el estribillo o más reverb en la voz durante los pasajes más tranquilos.
- Ajustar el panorama de las pistas hacia la izquierda o la derecha: experimentar con la mezcla estéreo y ubicar los elementos a lo largo del campo estéreo puede ser muy eficaz para dar sensación de profundidad y espacio auditivo. También sirve para apartar sonidos y evitar que se enmascaren entre sí; por ejemplo, colocando la voz en el centro y desplazando hacia un lado un riff de sintetizador que compita con ella.
Para acceder a una guía fantástica sobre todos los aspectos de la mezcla, no dejes de visitar a nuestros amigos de iZotope:
Introducción a la mezcla musical
Masterización
La masterización es la última fase de la producción, donde se da forma a la versión definitiva de tu trabajo. En el pasado, se consideraba una especie de arte oculto: una mezcla de magia técnica y toque sonoro especial capaz de transformar una mezcla en un éxito listo para la radio. Hoy en día, existen herramientas que te permiten masterizar un tema por tu cuenta incluso sin tener un «oído absoluto». La suite de masterización Ozone de iZotope incluye funciones inteligentes que analizan tu mezcla y te sugieren un punto de partida según el género en el que trabajes y el volumen percibido que busques.
De nuevo, en los procesos de trabajo modernos, la producción, la mezcla y la masterización pueden solaparse en un único proceso continuo, pero lo habitual es recomendar que exportes tu mezcla a una sola pista estéreo y le dediques toda tu atención a este paso final. Una sesión típica de masterización suele incluir los siguientes procesos, algunos de los cuales ya se habrán aplicado a nivel de pista o de bus (o de grupo, según tu DAW):
- Ecualizar la mezcla, por ejemplo para realzar las frecuencias más importantes, limpiar unos graves «embarrados» o ajustarse a los estándares de un género concreto (Ozone puede ayudarte sugiriendo presets o analizando las pistas de referencia que elijas).
- Compresión para controlar la dinámica general a lo largo de todo el tema o para aportar un toque de carácter específico (la pegada o «punch», por ejemplo, es un concepto que suele asociarse a ciertos ajustes de compresión). Los compresores utilizados en la masterización suelen ser más complejos que los habituales, y a menudo trabajan de forma independiente en varias bandas de frecuencias.
- Herramientas creativas como el ensanchamiento estéreo o la aplicación de saturación. Por lo general, estos recursos se consideran parte de la fase de mezcla, pero en la masterización sigues teniendo la opción de añadir una capa final de brillo.
- Al final de la cadena, un limitador. En esencia, se trata de un compresor muy agresivo que impide por completo que los niveles sobrepasen un umbral determinado. En ocasiones no es más que una medida de seguridad para evitar distorsiones desagradables por saturación (clipping) cuando una pista suena demasiado fuerte. Sin embargo, al aumentar el volumen de la señal que entra al limitador, a veces se puede lograr un sonido muy potente y enérgico que funciona de maravilla en ciertos géneros.
- Tradicionalmente, la masterización también abarca preparar el tema para su publicación: exportar los archivos finales en los formatos adecuados, secuenciar las pistas, añadir los metadatos necesarios para el lanzamiento y aplicar dithering.
Para dominar todos los secretos de la masterización, volvemos a remitirte a nuestros amigos de iZotope y a su excelente guía básica sobre el tema:
Introducción a la masterización musical
Paso 5: Ve un paso más allá: recursos para aprender producción musical
Aprender a producir música es un camino progresivo de creación, interpretación, evolución, cambio, colaboración y puesta en común. Siempre hay más por aprender y descubrir a medida que profundizas en las claves de distintos géneros y comienzas a crear la música del futuro.
¿Por qué no empezar aquí mismo, en el blog de Native Instruments? Hay un sinfín de conocimientos esperando en nuestras entrevistas repletas de consejos, así como trucos y técnicas y una enorme cantidad de recursos gratuitos para ampliar tu colección de sonidos sin gastar un céntimo. Y cuando tus temas empiecen a tomar forma, pásate a ver a nuestros amigos de iZotope para descubrir todo lo que necesitas saber sobre cómo mezclarlos y masterizarlos para que salgan al mundo.