|Dean Salant

Las 10 progresiones de acordes más populares de la historia

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10 most popular chord progressions of all time

Aunque la melodía suele llevarse todo el protagonismo, las progresiones de acordes son una parte igual de importante en la identidad central de muchas canciones icónicas. Aportan a estos temas la estructura armónica necesaria para sostener las melodías e impulsar la narrativa emocional de las canciones.

Comprender y utilizar progresiones de acordes populares es fundamental para cualquier buen productor, compositor o creador de beats. Son una forma muy accesible de conectar con tu público, ya que ofrecen una base consolidada sobre la que construir ideas originales.

En este artículo, analizaremos una lista de progresiones de acordes ampliamente utilizadas para entender de qué están compuestas y explorar cómo han definido el sonido de la música popular en todo tipo de géneros.

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Las progresiones de acordes populares son simplemente combinaciones de acordes que se han utilizado en el mismo orden, infinidad de veces, en una amplísima variedad de música de diferentes géneros.

Solo podemos especular sobre por qué se utilizan tanto estas progresiones en concreto. Tal vez se deba a que conectan a nivel emocional con los oyentes, o quizá simplemente a que, en el contexto de la tonalidad y las escalas occidentales, ciertas notas tienden a resolverse de forma natural hacia otras.

Sea cual sea la razón, comprender estas progresiones y saber incorporarlas a tu música es una forma fantástica de evocar estados de ánimo concretos.

Puedes ver las progresiones de acordes populares como parte de la «gramática» musical. Del mismo modo que las frases siguen reglas gramaticales para tener sentido, las progresiones de acordes siguen ciertos patrones que el oyente reconoce como musicalmente satisfactorios.

Echa un vistazo a esta guía para aprender más sobre los fundamentos de la teoría musical.

Recuerda que nadie tiene la propiedad de las progresiones de acordes. Puedes (y debes) utilizar las mismas progresiones de acordes que escuchas en tus temas favoritos.

¿Qué son los acordes?

Antes de analizar las progresiones de acordes en sí, conviene entender qué son los propios acordes. Un acorde es sencillamente una combinación de dos o más notas tocadas a la vez. Sin embargo, lo más habitual es que los acordes estén formados por tres notas, constituyendo lo que llamamos una «tríada». Las tríadas suelen incluir una nota fundamental, una tercera y una quinta.

Los números a los que nos referimos aquí son grados de una escala. Así, cuando decimos una «tercera», nos referimos a la tercera nota de una escala. Echa un vistazo a este artículo si quieres profundizar en los grados de la escala y cómo forman diferentes acordes.

Las tríadas se pueden clasificar en varios tipos básicos. Algunos de ellos son:

1. Tríadas mayores: tienen un sonido brillante que suele describirse como «alegre».

2. Tríadas menores: la contraparte más oscura de las tríadas mayores, que a menudo se califica de «triste».

3. Tríadas suspendidas: transmiten una sensación flotante y sin resolver.

4. Tríadas disminuidas: transmiten inestabilidad.

Los acordes que se derivan de la escala mayor son los siguientes. Usaremos la tonalidad de do mayor para ilustrar los ejemplos:

I – Do mayor (C)

ii – Re menor (Dm)

iii – Mi menor (Em)

IV – Fa mayor (F)

V – Sol mayor (G)

vi – La menor (Am)

vii° – Si disminuido (Bdim o B°)

Acordes de la escala de do mayor
Estos son los acordes que obtenemos de una escala de do mayor, utilizando únicamente las notas de esa escala.

Tradicionalmente se emplean números romanos para describir los acordes presentes en una escala. Cuando están en mayúscula, la «especie» o cualidad del acorde es mayor. Cuando están en minúscula, es menor. El símbolo de grado (°) indica que un acorde es disminuido.

¿Qué acordes se utilizan en las progresiones más populares?

La mayoría de las progresiones de acordes populares giran en torno al puñado de acordes que acabamos de ver. Los acordes más habituales en el pop, el rock, la música electrónica (EDM), el folk y muchos otros géneros suelen omitir el acorde vii°. Aunque puede aparecer de forma ocasional, es un acorde demasiado inestable como para emplearlo habitualmente en un contexto comercial. Sin embargo, es sumamente común en el jazz, las bandas sonoras y la música clásica, entre otros géneros.

Con esta base teórica clara, pasemos a desglosar algunas de las progresiones de acordes más populares que han dado forma a incontables grabaciones.

Variaciones de la «famosa progresión de cuatro acordes»

Esta famosa progresión de cuatro acordes se presenta en varias combinaciones dentro de la música popular. Presta atención a estas variantes, ya que se encuentran entre las más utilizadas de todos los tiempos:

1. I—V—vi—IV

La secuencia I-V-vi-IV es una de las progresiones de acordes pop más omnipresentes de la música actual. Quizás se deba a que logra un equilibrio perfecto entre tensión y resolución. Empezar en el acorde I, muy estable, asienta el centro tonal, mientras que los acordes siguientes generan expectación para acabar regresando a la tónica. En la tonalidad de do mayor, esta progresión sería C (I), G (V), Am (vi) y F (IV).

Puedes escucharla en «Love» de Lana Del Rey:

2. vi—IV—I—V

Se trata de una variación menor de la progresión anterior, que arranca en el acorde vi y le da un matiz más sombrío. La transición del acorde menor hacia los acordes mayores crea un viaje sonoro especialmente emotivo, motivo por el que se ha empleado en tantos temas de gran carga emocional. En la tonalidad de do mayor, esta progresión sería Am (vi), F (IV), C (I) y G (V).

Escucha esta progresión en «The Spectre» de Alan Walker:

3. I-vi—IV—V

Esta versión de la progresión de cuatro acordes da lugar a un ciclo más animado que vi—IV—I—V. En la tonalidad de do mayor, esta progresión sería C (I), Am (vi), F (IV) y G (V). Es una elección magnífica para temas melódicos y optimistas.

El patrón I—vi—IV—V puede escucharse en «ME!» de Taylor Swift ft. Brendon Urie:

4. IV-V-I-vi

Aunque esta variación sigue siendo una progresión de acordes popular, probablemente sea la menos utilizada de las cuatro variantes que hemos visto. Esta secuencia empieza en el IV y termina en el vi, lo que le confiere una sensación cíclica al no llegar a resolver del todo. Esto hace que resulte muy distintiva.

El nuevo icono del pop Chappell Roan utiliza esta progresión en su éxito «Good Luck, Babe!»:

5. ii—V—I

El ii—V—I (que suele leerse «dos, cinco, uno») es un clásico imprescindible de la música jazz. En la tonalidad de do mayor, la progresión sería Dm (ii), G (V) y C (I). El acorde ii actúa como puente entre la tónica (I) y la dominante (V), y aporta una sonoridad típicamente jazzística. Para darle un toque todavía más propio del jazz, puedes añadir extensiones de acordes como séptimas o novenas.

Aunque es muy habitual en el jazz, Maroon 5 la utilizó en un contexto pop en su clásico «Sunday Morning»:

6. i—VII—VI—V

Esta progresión de acordes crea una marcada línea de bajo descendente que va a parar a un tenso acorde dominante. En la tonalidad de la menor (el «relativo menor» de do mayor, que comparte los mismos acordes), esta progresión sería Am (i), G (VII), F (VI) y E (V). Fíjate en que el acorde E es mayor. Esto se hace para enfatizar la fuerza del acorde dominante y generar una tensión que pide resolverse volviendo al acorde i.

Esta progresión de acordes puede escucharse en «Sultans of Swing», de las leyendas del rock Dire Straits:

7. I—IV—V

Una de las progresiones de acordes más sencillas, eficaces y habituales es la I—IV—V. En sus orígenes fue la base de temas de rock, blues y country, pero con el tiempo también se abrió paso en el pop. En la tonalidad de do mayor, esto sería C (I), F (IV) y G (V). Esta progresión genera una marcada sensación de avance.

Charli XCX utilizó una sutil versión arpegiada de la I—IV—V en “detonate”:

8. I—III—IV—iv

Esta progresión utiliza una técnica llamada “intercambio modal” con acordes mayores y menores para crear un sorprendente cambio tonal. Dicho cambio se produce en el acorde IV, que transforma su tercera de mayor a menor. En la tonalidad de do mayor, esto sería C (I), E (III), F (IV) y F menor (iv). El acorde III también es mayor, algo poco habitual en el contexto de una tonalidad mayor.

Quizá el uso más famoso de esta conocida progresión de acordes sea “Creep” de Radiohead:

9. i-VII-VI-VII

Esta es otra progresión muy conocida en tonalidades menores. En la tonalidad de la menor, sería Am (i), G (VII), F (VI) y G (VII). Esta progresión transmite una sensación de fuerza emocional e intensidad, con los acordes VI y VII preparando el terreno hacia la resolución en el acorde tónico menor.

Esta evocadora progresión de acordes se puede escuchar en “Rolling In The Deep” de Adele:

10. Blues

Esta progresión de acordes solo consta de tres acordes: I, VI y V. Sin embargo, es su estructura lo que le confiere ese sonido tan característico que ha llegado a multitud de grabaciones de blues y rock.

La progresión utiliza los acordes en este orden:

I—I—I—I

IV—IV—I—I

V—IV—I—I (V)

Esto también se conoce como el “blues de doce compases”.

Aunque es fácil encontrar grabaciones de blues o rock con esta progresión, Prince & The Revolution la utilizaron con un estilo pop ligero en “Kiss”:

Empieza a usar estas conocidas progresiones de acordes en tu propia música

Compositores y letristas toman prestadas constantemente progresiones de acordes populares y crean nuevas canciones a partir de estructuras armónicas conocidas. Estas progresiones se pueden adaptar y transformar de muchas maneras, así que ¿por qué no utilizarlas tú también?

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