Para cualquier compositor o compositora, dominar los elementos fundamentales de la música es crucial. Entre ellos, las progresiones de acordes desempeñan un papel esencial. Aunque quizás ya conozcas el concepto, necesitas comprender a fondo cómo funcionan las progresiones de acordes para utilizarlas en tus propias creaciones.
Las progresiones de acordes son secuencias armónicas que siguen patrones concretos. Puede que ya sepas algo sobre las progresiones de acordes mayores, capaces de aportar una sensación luminosa y alegre a tu música. Pero, si buscas una formación musical completa, seguro que te atrae la idea de entrelazar acordes menores para dotar a tus temas de un carácter más introspectivo y sombrío.
Echemos un vistazo a varias progresiones de acordes menores y a cómo puedes utilizarlas para evocar el lado más oscuro de la composición.
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¿Qué son las progresiones de acordes menores?
Las progresiones de acordes menores son secuencias armónicas que se obtienen a partir de la escala menor. Para poder componer y utilizar estas progresiones, primero debemos comprender cómo se construyen.
Veamos rápidamente cómo podemos extraer acordes a partir de la escala de La menor.
La escala de La menor natural está compuesta por las siguientes notas:

Los acordes básicos están formados por tres notas de la escala elegida, lo que denominamos una «tríada». Estas notas se seleccionan tomando una nota de la escala, saltándose la siguiente y tomando la posterior; es decir, alternando una sí y otra no hasta completar la tríada. Veamos cómo se traduce esto en la escala de La menor.
Empezando por el primer grado de la escala, La (A), formamos un acorde de La menor tomando la primera nota (La), saltando la siguiente, tomando la tercera (Do), saltando la siguiente y tomando una más (Mi). Esto nos da La, Do y Mi: un acorde menor.
Apliquemos este mismo proceso a lo largo de toda la escala de La menor hasta obtener todas las tríadas posibles. Utilizaremos números romanos para identificarlas:
- i: La menor
- ii°: Si disminuido
- III: Do mayor
- iv: Re menor
- v: Mi menor
- VI: Fa mayor
- VII: Sol mayor

En las progresiones de acordes se emplean números romanos para indicar sobre qué grado de la escala se construye cada acorde. Las minúsculas señalan un acorde menor, mientras que las mayúsculas corresponden a un acorde mayor. El símbolo de grado «°» indica que el acorde es disminuido (es decir, con tercera menor y quinta disminuida).
Así, por ejemplo, un acorde «i» es un acorde menor construido sobre el primer grado de la escala, y un «VI» es un acorde mayor basado en el sexto grado. Como ves, en una escala menor no solo encontramos acordes menores.
Existen distintos tipos de escalas menores, y todas ellas sirven para crear progresiones menores. Analicemos otras escalas menores habituales, como la menor melódica, la menor armónica y los modos menores.
La escala menor melódica de La tiene el sexto y el séptimo grado elevados, de este modo:

Por tanto, los acordes resultantes son los siguientes:
- i: La menor
- ii: Si menor
- III+: Do aumentado
- IV: Re mayor
- V: Mi mayor
- vi° Fa# disminuido
- vii°: Sol# disminuido

Como puedes comprobar, al elevar los grados sexto y séptimo de la escala se obtiene un conjunto de acordes diferente al de la menor natural. Esto incluye un nuevo tipo de acorde: el aumentado (formado por una tercera mayor y una quinta aumentada).
A continuación tenemos la menor armónica, que es idéntica a la menor natural salvo por el séptimo grado elevado:

Y está compuesta por estos acordes:
- i: La menor
- ii: Si menor
- III+: Do aumentado
- iv: Re menor
- V: Mi mayor
- VI: Fa mayor
- vii°: Sol# disminuido

Una vez más, obtenemos una serie distinta de acordes. Esta misma lógica puede aplicarse a cualquier modo menor para extraer más acordes menores con los que componer progresiones interesantes.
Ahora que disponemos de una variedad de acordes, el proceso es muy sencillo: basta con enlazar determinados acordes construidos a partir de la escala menor para generar movimiento armónico.
5 progresiones de acordes menores para usar en tus canciones
Ciertos acordes tienen una fuerte tendencia a resolver en otros, un fenómeno que se comprende mejor explorando el círculo de quintas. Al encadenar estos acordes de distintas maneras, obtenemos progresiones armónicas.
Conviene señalar que muchísimas canciones comparten las mismas progresiones menores. Estas fórmulas de eficacia demostrada son un recurso valiosísimo para tus composiciones, así que no dudes en utilizarlas. Eso sí, recuerda que, aunque la base estructural de estas progresiones se mantenga constante, puedes (y debes) experimentar con tonalidades, melodías y transiciones para darles un sello personal.
Dicho esto, exploremos algunas de las progresiones de acordes menores más habituales con ejemplos reales en temas conocidos. Ten en cuenta que, aunque la progresión sea la misma, el timbre y la tonalidad varían de una canción a otra. Seguiremos analizando los ejemplos en La menor.
1. i-VI-III-VII : La menor – Fa mayor – Do mayor – Sol mayor
Es una de las progresiones menores más extendidas en la música popular. Utiliza únicamente acordes derivados de la escala menor natural. Puedes escucharla en baladas de infinidad de géneros, desde el hip-hop hasta el rock y el pop. Su éxito no es casualidad: tiene una gran carga emocional.
Puedes escucharla en «Love the Way You Lie» de Eminem:
Así como en «Numb» de Linkin Park:
2. i-VII-VI-iv : La menor – Sol mayor – Fa mayor – Re menor
Esta progresión de acordes menores ofrece una forma atractiva de descender por la escala menor creando una línea de bajo por grados conjuntos. Además, encierra un factor sorpresa: tras el Fa mayor, quien escucha suele esperar un Mi menor. Sin embargo, resolver en Re menor resulta fresco e impredecible.
En un registro más alegre y enérgico, podemos escucharla en «Lights» de Ellie Goulding.
Y con un carácter más sombrío, aparece en «Comfortably Numb» de Pink Floyd.
3. VI-VII-i : Fa mayor – Sol mayor – La menor
El movimiento VI-VII-i es un recurso muy inteligente dentro de las progresiones menores. Comienza con un acorde mayor, pasa a otro acorde mayor aumentando notablemente la tensión y concluye resolviendo en un acorde menor. Se trata de una variación de la clásica progresión mayor IV-V-I que aporta un matiz diferente al sustituir la resolución final por su relativo menor.
Este movimiento puede apreciarse en «Stay» de Justin Bieber y The Kid LAROI, y en «Redbone» de Childish Gambino.
4. i-III-IV : La menor – Do mayor – Re mayor
Aunque no sea tan célebre como las demás de la lista, la progresión i-III-IV resulta excelente para crear un movimiento armónico singular. Destaca por su original combinación de acordes mayores y menores (incluido el IV procedente de la escala menor melódica), generando un logrado contraste entre oscuridad y luminosidad.
Puedes escucharlo en las estrofas de “Hurt” de Nine Inch Nails.
Así como en la primera mitad de cada frase en “House Of The Rising Sun” de The Animals.
5. i-VI: La menor – Fa mayor
El último movimiento de acordes que vamos a ver es el más sencillo de esta lista. Sin embargo, también es una de las formas más potentes de crear un ciclo de tensión y distensión. El paso del melancólico “i” al más esperanzador “VI” produce una sensación de resolución y contraste emocional en la música.
La estrofa de “Californication” de Red Hot Chili Peppers utiliza esta progresión, al igual que “Rockstar” de Post Malone.
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Saber componer progresiones de acordes menores es esencial para cualquier compositor. Nos da la capacidad de crear pasajes llenos de emoción y sacar a relucir el lado más melancólico y reflexivo de nuestras canciones.
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