|Liam Mitchell

Cómo hacer música electrónica: la guía definitiva

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how to make electronic music

La producción de música electrónica es uno de los géneros y métodos de producción musical que más rápido crece hoy en día. Con miles de instrumentos digitales, sintetizadores electrónicos y mucho más al alcance de la mano, crear música electrónica que conecte con el público puede ser fácil e intuitivo. En esta guía te acompañamos paso a paso por todo el proceso para hacer música electrónica. ¡Empecemos!

Contenido

qué es la música electrónica

¿Qué es la música electrónica?

La música electrónica es un género musical que se crea utilizando herramientas electrónicas, ordenadores o sonidos sintetizados. Esto la diferencia de los instrumentos musicales acústicos tradicionales, en los que el sonido se produce por la vibración física del propio instrumento (cuerdas, percusión) o del aire que pasa a través de él (viento madera, viento metal).

Los sintetizadores analógicos y los órganos eléctricos generan sonidos a partir de voltajes y circuitos eléctricos; estas señales se convierten luego en sonido a través de un amplificador.

Los instrumentos digitales recurren a una tecnología más moderna que replica el comportamiento de la síntesis analógica mediante código binario. La música electrónica actual utiliza intensamente el software informático, lo que ofrece un margen y una flexibilidad sin precedentes para construir y manipular sonidos en el terreno digital.

La música electrónica evolucionó a lo largo de la segunda mitad del siglo XX y no deja de crecer, diversificarse y ganar adeptos. Continuamente se desarrollan nuevas tecnologías, técnicas de producción y subgéneros, lo que convierte a la música electrónica en un campo increíblemente dinámico e innovador.

De la música disco y el synth-pop al EDM y el hip-hop, los géneros electrónicos tienen sus raíces en las escenas underground, pero dominan cada vez más la industria musical comercial.

La música electrónica puede componerse íntegramente con instrumentos electrónicos o combinando elementos electrónicos y acústicos; por ejemplo, integrando sintetizadores en una banda en directo o sampleando sonidos del mundo real dentro de una composición digital.

Software y herramientas para hacer música electrónica

Tanto si vas a hacer música electrónica en casa como en un estudio, necesitarás una serie de herramientas además de un ordenador.

Repasemos una lista básica de software y equipo necesarios para producir música electrónica.

1. DAW

Una estación de trabajo de audio digital (DAW) es el software principal para crear música electrónica. Los DAW concentran toda la potencia de un estudio dentro de tu ordenador, con capacidad para grabar, editar y mezclar proyectos multipista de gran envergadura. El DAW actúa como núcleo neurálgico de todo tu equipo, capaz de procesar grabaciones de audio junto con instrumentos virtuales y hardware externo. La mayoría de los productores eligen los DAW por su versatilidad y sus amplias opciones de conexión.

1. Controlador MIDI

Los controladores MIDI ofrecen una interfaz física de hardware para controlar y tocar otros dispositivos, incluidos instrumentos virtuales. Existen en todo tipo de formatos: los más populares son los teclados de piano, ideales para interpretar melodías con matices dinámicos, o los pads de batería, más idóneos para marcar ritmos o disparar samples.

Un controlador MIDI resulta muy útil en la producción de música electrónica porque une la respuesta física de un instrumento tradicional con una variedad prácticamente infinita de sonidos y efectos por software: una forma fantástica de ampliar tu flujo de trabajo y tus horizontes creativos sin gastar una fortuna.

MASCHINE de Native Instruments puede utilizarse como controlador MIDI. MASCHINE te permite producir ritmos, melodías y armonías con software y hardware de vanguardia.

3. Bibliotecas de sonidos

Los samples y los bucles son los cimientos de la música electrónica. Puedes crearlos desde cero por tu cuenta o aprovechar un enorme abanico de Expansions centradas en géneros específicos para ahorrar tiempo o para dar tus primeros pasos creando bases y proyectos.

Kontakt es el sampler insignia de Native Instruments. Además de golpes de percusión y sonidos de sinte, su inmensa biblioteca incluye grabaciones de alta calidad de instrumentos reales. Incluso puedes recrear los ricos matices dinámicos de toda una orquesta sinfónica, con un resultado prácticamente indistinguible del original.

4. Plug-ins

Los plug-ins son módulos de software de audio que se ejecutan dentro del entorno de tu DAW y te ofrecen la posibilidad de incorporar nuevos sonidos y funciones. Se dividen en dos categorías principales: instrumentos y efectos.

Algunos instrumentos virtuales son emulaciones de aparatos de hardware reales, mientras que otros exprimen la potencia de los ordenadores con una complejidad técnica que solo resulta factible en formato software. Los sintetizadores virtuales suelen ofrecer muchas más funciones a un precio más contenido, de modo que puedes ir montando tu propio arsenal para crear música digital sin hacer concesiones de espacio ni de presupuesto.

Los plug-ins de efectos transforman la señal de audio entrante de infinitas maneras. Entre los efectos creativos destacan la distorsión, el filtrado y la ecualización, el delay y la reverb, o modulaciones como trémolo, chorus, flanger y phaser. Otros efectos más sutiles se aplican en fases posteriores de la producción para limpiar o corregir la mezcla.

Si te apetece probar algunos plug-ins, puedes descargar gratis Komplete Start, que reúne más de 2.000 sonidos con calidad de estudio. Incluye todo lo necesario para empezar a hacer música electrónica: 16 sintes e instrumentos sampleados de nivel profesional, además de efectos, bucles y samples.

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5. Interfaz de audio

Una interfaz de audio hace de puente entre el software y el hardware, e incorpora diversas entradas para instrumentos y micrófonos, así como salidas para altavoces y auriculares.

Conecta una interfaz de audio al ordenador por USB para garantizar la máxima calidad en tus grabaciones. Muchas interfaces también cuentan con entradas y salidas MIDI, lo que las convierte en una pieza fundamental para conectar los distintos equipos en el flujo de trabajo del estudio.

6. Altavoces o auriculares

Junto a todo lo anterior, necesitarás unos buenos auriculares o monitores de estudio para escuchar tus temas electrónicos. Échale un vistazo a la guía de iZotope sobre auriculares y altavoces para decidir qué opción se adapta mejor a tu equipo de producción.

Auriculares de estudio y monitores configurados para la producción de música electrónica

Cómo hacer música electrónica

1. Elige tu subgénero

«Música electrónica» es un término general que engloba multitud de géneros y estilos interconectados. Antes de ponerte a crear, tómate un tiempo para escuchar los distintos subgéneros de la música electrónica y definir qué estilo quieres explorar. Aunque esta lista dista de ser exhaustiva, aquí tienes varias guías dedicadas a diferentes estilos para que elijas:

Dedica también algo de tiempo a explorar las diferentes opciones de software para EDM y música electrónica disponibles para conseguir exactamente el sonido que buscas.

2. Determina el tempo

Muchos subgéneros de la música electrónica se caracterizan por una batería muy marcada como elemento central, de modo que suelen diferenciarse por su tempo (medido en pulsaciones por minuto, o BPM).

El techno y el trance se articulan en torno a un bombo contundente y pulsante en 4/4 a unos 140 BPM; se suele decir que este ritmo encaja con la frecuencia cardíaca acelerada del cuerpo al bailar intensamente en una discoteca. El electro se mueve en un tempo similar, pero con un aire más glitchy e irregular a base de ritmos rotos.

El disco y el house recurren al clásico patrón regular de bombo «four-on-the-floor» a un tempo más pausado, generalmente entre 120 y 130 BPM. Al dejar más espacio entre cada golpe, los ritmos de percusión ganan en swing y expresividad. El UK garage se sitúa en la parte más rápida de esta franja, mientras que géneros como el hardcore y el gabber llevan el compás de 4/4 por encima de los 160 BPM en busca de una energía frenética e implacable.

El jungle y el drum & bass alcanzan tempos igualmente elevados (en torno a 170 BPM), pero solemos percibir el ritmo a mitad de tiempo (half-time) por la forma en que están secuenciados los patrones. Lo mismo ocurre con el dubstep: los temas rondan los 140 BPM, pero esa sensación de half-time es justo lo que les confiere ese balanceo tan característico, con mucho aire entre bombos y cajas.

Las bases de hip-hop suelen moverse entre los 70 y los 100 BPM, según si buscas una vibra enérgica y motivadora o algo más relajado y suelto. Los temas de trap y drill suelen sonar algo más rápidos, e incorporan con frecuencia ritmos a doble tiempo con sus inconfundibles redobles de charles ametrallados.

Algunos estilos electrónicos, como la new wave o el synth-pop, incluyen canciones en un abanico amplísimo de tempos. Otros, como el ambient, la música experimental o el IDM, no están tan condicionados por patrones rígidos y a veces ni siquiera giran en torno a una base rítmica.

3. Compón tu ritmo de batería

Muchos géneros electrónicos nacieron al calor de las discotecas y el baile. Debido a esas raíces, es muy habitual producir música electrónica empezando por la base rítmica antes de añadir los acordes y las melodías.

Un ritmo de batería sólido sirve de base y define la energía general del tema. Sea cual sea el estilo, hay piezas clave que dan forma a una base: bombo, caja o palmada, charles y platos, timbales y otros elementos de percusión afinados.

La manera de secuenciar y estructurar la percusión dependerá del subgénero que quieras componer; por eso conviene escuchar con atención temas de referencia para entender cómo fluyen los ritmos y cómo se complementan los distintos elementos hasta crear el sonido global.

Un sampler de batería específico como BATTERY facilita la audición y comparación de samples, la mezcla y el procesamiento de cada canal por separado y la asignación de kits para dispararlos por MIDI.

También resulta muy útil aprender a hacer música electrónica con samples y breaks. Extraer y transformar fragmentos de grabaciones ya existentes es una larga tradición en la música dance y el hip-hop. Los breakbeats aportan color, textura y swing donde los ritmos electrónicos correrían el riesgo de sonar rígidos y estáticos.

Así es como puede sonar un ritmo básico de batería para house.

4. Crea una línea de bajo

En la música electrónica, el bajo funciona tanto como melodía que como percusión, por lo que es esencial clavar la interacción entre la línea de bajo y el ritmo de batería.

Las frecuencias graves se sienten en todo el cuerpo, y gran parte de la música electrónica está impulsada por el bajo; de hecho, los arreglos de música dance a menudo se reducen únicamente al bajo y la batería.

El bajo adopta muchas formas y puede ser tan sencillo o elaborado como quieras: desde los fraseos melódicos de un bajo sampleado o tocado en directo hasta golpes percusivos tipo “donk” y retumbes de subgraves. El bajo puede reforzar los golpes del ritmo o estar sincopado para generar más contraste rítmico, acentuando los contratiempos.

A continuación, escucha cómo puede sonar una línea de bajo para house.

Descubre más sobre cómo componer líneas de bajo en este detallado tutorial.

5. Elige tus acordes

Los acordes son los que tocan la fibra sensible y transmiten la emoción en una pieza musical. La mayoría de las canciones populares siguen progresiones de acordes familiares y en cierta medida esquemáticas, jugando con nuestras expectativas de lo que vendrá a continuación a partir de lo que ya hemos escuchado.

La música electrónica no es una excepción. La música dance suele reducirse a unos pocos acordes en bucles repetitivos, utilizados casi más como percusión que como melodía: dentro de este marco minimalista, cualquier cambio en los acordes cobra una fuerza descomunal.

La música más experimental toma giros inesperados o incluso desafía cualquier predicción. En cierto modo, la fórmula secreta para crear música con pegada reside en lograr un equilibrio entre lo familiar y lo desconocido, lo esperado y lo imprevisto.

El instinto y el feeling desempeñan un papel fundamental a la hora de componer acordes, pero también hay una teoría técnica detrás de lo que “funciona”, con una historia y unas convenciones consolidadas a lo largo de siglos. Dominar los fundamentos de la teoría musical te ayudará enormemente a controlar los acordes y los intervalos de notas al componer y producir.

Otra herramienta que puede ayudarte a generar progresiones de acordes en tus producciones electrónicas es PLAYBOX, un instrumento de la Play Series de Native Instruments que combina la generación de acordes con la superposición de samples y efectos.

6. Escribe una melodía

En muchos estilos de pop y música electrónica, la melodía es el gancho principal (la “topline”): el centro de atención, el elemento más memorable y esa parte que se te queda grabada en la cabeza.

La melodía está estrechamente ligada a lo que hacen los acordes y el bajo en tu tema, siguiendo las mismas reglas de armonía y teoría musical. Algunas notas de la melodía complementarán un acorde, mientras que otras chocarán y generarán tensión (¡algo que, por supuesto, puede ser totalmente deliberado!).

La magia de componer una gran melodía no es algo fácil de enseñar. A veces, quien compone simplemente sabe cuándo suena bien, sin poder racionalizar el porqué ni explicarlo con términos de teoría musical. Gran parte se reduce a la perseverancia y a educar el oído con años de experiencia.

Para más información y análisis detallados, lee nuestra guía para componer melodías.

7. Crea efectos de transición

Las transiciones son cruciales porque aportan fluidez entre secciones y niveles de energía dentro de un tema, dotando a la composición de cohesión y unidad.

Los redobles de batería se suelen usar para marcar el final de una frase de cuatro, ocho o dieciséis compases. Pueden ser tan sencillos como un breve redoble de caja o timbales, o añadir un golpe de plato. Un truco muy habitual en la música dance es un redoble continuo de caja que evoluciona progresivamente de negras a corcheas, semicorcheas, etc., aumentando de intensidad en cada paso.

Las subidas de ruido blanco y los risers tonales se usan de forma parecida para preparar la llegada de un gran drop en la música EDM, un género con una dinámica contundente y muy directa. Otra herramienta sumamente útil para controlar el impacto es un filtro paso alto: cortas los graves y luego los sueltas de golpe.

Un silencio en el momento justo también puede ser una transición muy eficaz. Se suele escuchar a menudo en temas dance en el punto culminante del build-up, justo antes del drop. Aunque los ejemplos anteriores tienden al maximalismo, conviene recordar que a veces menos es más. Quitar elementos puede concentrar la atención de quien escucha y resultar tan contundente como añadir más pistas.

Si quieres saber más sobre cómo crear transiciones en tus producciones de música electrónica, echa un vistazo al artículo con consejos de EDM de iZotope.

8. Añade efectos de voz e instrumentos

En la música electrónica, los efectos se utilizan para integrar elementos y expandir sonidos, creando una sensación de espacio envolvente. Un uso más acusado puede generar efectos extremos y sorprendentes, transformando y manipulando el audio original hasta dejarlo irreconocible.

Aplicar efectos a los canales vocales o instrumentales aporta dinamismo, evitando que se escuchen bucles idénticos en repetición continua. Esto, a su vez, genera interés y mantiene el tema fresco y estimulante para quien lo escucha.

En este vídeo de la serie Sketches, Calum, de Clouds, explica su proceso de diseño sonoro, superponiendo patches y procesándolos con efectos de forma intuitiva. Utiliza mucho los plug-ins de delay para crear bucles rítmicos en constante evolución a los que llama “instant techno”. La distorsión y el ruido ayudan a potenciar los presets y a dar forma a un inmenso paisaje sonoro repleto de profundidad.

9. Mezcla y masteriza

La mezcla y la masterización son las etapas finales del proceso, conocidas en su conjunto como “posproducción”. Aquí es donde las grabaciones se ajustan, equilibran y pulen para dar forma a la versión definitiva del tema.

Aunque la posproducción era tradicionalmente una labor separada de la propia creación musical, cada vez son más los productores y artistas que toman las riendas de todo el proceso. Mezclar es esencial para que la música electrónica suene contundente y profesional: lo ideal es conseguir el balance adecuado durante la grabación o composición, en lugar de tener que hacer correcciones a posteriori.

Para lanzamientos profesionales, sigue siendo habitual delegar las tareas de masterización a ingenieros especializados. Dicho esto, aprender los fundamentos de cómo masterizar un ritmo ampliará tus conocimientos de producción musical y mejorará notablemente la calidad global de tu trabajo.

Interfaz de estación de trabajo de audio digital que muestra formas de onda de pistas y plug-ins de audio para mezcla y masterización

Estructura de una canción de música electrónica

No hay reglas fijas e inamovibles para estructurar una canción, pero muchos estilos y géneros musicales siguen estructuras de canciones similares y conocidas.

Durante casi un siglo, la típica estructura de estrofa-estribillo dominó las listas de éxitos. Sin embargo, en los últimos años, los éxitos comerciales están cada vez más influenciados por los sonidos y arreglos de los temas de baile procedentes de la escena electrónica underground.

La música dance es funcional y está estructurada expresamente para que los DJ mezclen en sus sesiones en discotecas. Esto hace que se dé más importancia a las secciones y motivos repetitivos, con menor necesidad de variación dentro del propio tema, ya que construir ese mosaico de sonidos y niveles de energía es tarea del DJ.

Dicho esto, gran parte de la música electrónica sigue la estructura tradicional de las canciones pop. A continuación desglosamos las partes principales de una canción como guía orientativa, pero no dudes en experimentar y salirte de la norma. Escucha tu proyecto y siente cuándo una sección parece apresurada o cuándo se hace pesada y monótona, y organiza la estructura de tu tema de la forma que mejor te funcione.

1. Intro

La intro es la entrada inicial de una pieza musical, donde se establecen el estilo, el tempo y la instrumentación.

Al ser lo primero que se escucha, dar con una buena intro es fundamental. Así es como captas la atención de quien escucha: la intro es una declaración de intenciones, una oportunidad para causar un primer impacto y ambientar lo que vendrá musicalmente.

Algunas intros utilizan los mismos acordes o gancho que la estrofa o el estribillo, pero en otros casos son una sección única, diferenciada del tema principal y que solo suena una vez.

Las intros de los temas de música dance suelen presentar unos pocos elementos aislados, a los que se van sumando capas progresivamente. A menudo arrancan con un ritmo de batería, lo que facilita emparejar varios temas en una sesión de DJ.

2. Estrofa

Tradicionalmente, las estrofas aportan el dinamismo que confiere a una canción su estructura lineal de principio a fin. En la música con letra y voz, es en las estrofas donde reside el núcleo de la historia.

Mucha música electrónica es instrumental, pero eso no significa que no puedas desarrollar una narrativa mediante líneas melódicas. Llegados a este punto del tema, el ritmo ya estará en marcha y la mayoría de los elementos de la instrumentación estarán presentes.

Al igual que en la música popular en general, muchos géneros de electrónica se estructuran en bloques de frases de cuatro, ocho o dieciséis compases. Unas estrofas con una duración uniforme aportan al conjunto una sensación de equilibrio y anticipación que resulta familiar y agradable al oído.

3. Riser/build

Las secciones de build-up son muy habituales en el techno y el EDM. Estos géneros giran en torno a la tensión y la resolución: el build actúa como una transición que acumula presión e intensidad antes de la explosión del estribillo o drop.

Lo mismo ocurre en la composición pop tradicional, donde esta sección suele denominarse preestribillo. Se trata de un breve interludio que suele actuar como puente entre las secuencias de acordes de la estrofa y del estribillo. Así es como puede sonar un riser.

4. Estribillo/drop

El estribillo es el punto culminante del tema, donde la energía y la instrumentación alcanzan su máxima expresión. En él se concentran el mensaje principal y los motivos musicales característicos de la canción.

Al producir música electrónica es habitual componer primero esta parte, ya que suele ser la más cargada y compleja: una vez que el drop principal está bien definido, puedes dar forma al resto de la estructura simplemente restando elementos.

Un rasgo esencial del estribillo es su repetición. Si estás componiendo un tema con voz, el estribillo suele llevar la misma letra cada vez. Aun así, conviene añadir variaciones para que el tema siga evolucionando: repetir un drop exactamente idéntico no tendrá tanta pegada como darle un giro nuevo en la segunda ocasión.

5. Solo

Un solo es una sección instrumental en forma de improvisación libre que destaca por la interpretación virtuosa de un instrumento solista.

Inspirados en el jazz y el blues, los solos son muy habituales en el rock y el metal con guitarras. Con la llegada de los instrumentos electrónicos, los solos de sintetizador ganaron cada vez más protagonismo a partir de los años 70.

6. El break o puente

El puente es una sección puntual que aparece hacia el final de un tema y suele contrastar con las estrofas y el estribillo para mantener el interés y la frescura. Conocido también como “middle-eight”, suele funcionar como transición hacia el último estribillo, dando un énfasis especial al desenlace de la canción.

En la música electrónica de baile, el equivalente es el breakdown. Esta sección ofrece un respiro en la energía y una pausa en el baile: la instrumentación se reduce y se eliminan las partes más pesadas de bajo y batería. Incluso puede descender hasta el silencio antes de crecer de nuevo en un build-up descomunal.

7. Outro

La outro es el cierre de una canción. Puede ser tan sencilla como un fundido suave hacia el silencio o una elaborada progresión de acordes que resuelva en la tónica. A menudo se utilizan redobles para anticipar el final, de modo que la música no termine de golpe.

En los estilos de música dance, el outro cumple la misma función que la intro: una sección repetitiva, a menudo reducida a la percusión, para que los DJ puedan mezclar con el siguiente tema utilizando un mezclador físico o software como TRAKTOR.

Empieza a crear música electrónica

Crear música electrónica puede ser una experiencia emocionante y gratificante, tanto para principiantes como para productores con experiencia. Con el equipo, el software y los conocimientos adecuados, cualquiera puede crear sus propios sonidos únicos y plasmar su visión artística. Recuerda experimentar y explorar distintas técnicas, pero ten también paciencia contigo mismo, ya que la curva de aprendizaje puede ser pronunciada.

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