Con su nuevo sencillo “Dust” en el Spring Sampler del sello All Day I Dream, el productor británico Jim Rider sigue puliendo su característico sonido de club, profundo y melódico. Conocido por mantener un equilibrio perfecto entre carga emotiva y arreglos directos y eficaces, Rider aporta una lucidez a la hora de editar y descartar ideas que muchos productores tardan años en desarrollar.
Esa mentalidad queda especialmente clara en cómo utiliza Massive de Native Instruments, un sintetizador famoso por sus infinitas posibilidades de modulación y su control exhaustivo. Para Rider, el reto en Massive no reside en todo lo que puedes llegar a hacer, sino en saber cuándo parar. Sus patches se diseñan con una función clara en mente y no por pura complejidad: la magia surge sobre todo gracias a los tiempos, la automatización y una selección minuciosa del movimiento.
En esta entrevista, Rider explica cómo evita recargar sus patches en exceso, cómo recurre a los macros y a sutiles automatizaciones para mantener los sonidos vivos y por qué la sencillez casi siempre se lleva la palma.
Salta a estas secciones:
- Técnicas para aligerar un patch saturado
- Por qué prefiere la musicalidad antes que la modulación pesada
- Sus trucos con Performer y macros para generar movimiento
- La importancia de la contención en el diseño sonoro
- Cómo “Dust” evolucionó a base de retoques sutiles, no de complejidad
Descubre cómo consigue que un sintetizador como Massive mantenga siempre su lado más musical.
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Cuando un patch en Massive suena demasiado recargado, ¿cuál es tu método para despejarlo?
Supongo que depende del uso que vaya a tener ese patch. Si es un sinte lead o un arpegio, puede permitirse estar más cargado, tener más matices y ocupar más espacio; pero si se trata de una línea de bajo o de un pad, suele ser mucho mejor simplificarlo para que no compita con los demás elementos. Si noto que algo suena saturado, suelo dejarlo solo con el oscilador principal y empezar a construir «hacia arriba» desde ahí. Añadir capas de más es facilísimo en Massive porque hay infinidad de parámetros que controlar y resulta muy tentador venirse arriba.

Si una textura me parece excesiva, pongo cada elemento en solo hasta identificar cuáles son las partes que más ensucian y a partir de ahí empiezo a mutear cosas. Por lo general, cuando demasiados elementos actúan a la vez, el resultado se vuelve abrumador.
Como casi todo el mundo, utilizo Massive para un montón de líneas de bajo. Sé que suena a perogrullada, pero funciona de maravilla: me gusta abrir el filtro al final de cada frase (por ejemplo, antes de breakdowns, drops o al introducir un elemento nuevo o una melodía) para advertir a quien escucha de que algo distinto está por llegar; una vez que has dado ese golpe de efecto, vuelves a cerrarlo para recuperar ese bajo con más cuerpo.
A veces también lo voy abriendo gradualmente a lo largo de todo el tema; es algo sutil, pero eleva la energía a medida que la pista avanza.
Aunque sinceramente, a veces lo mejor es no tocar nada. Utilicé el patch “Baby Cybermen” en una remezcla reciente que hice de “Autobahn” de Kraftwerk. Sabía que tenía el sonido y la melodía que quería, pero me pasé horas toqueteando sin llegar a ningún sitio. Al final acabé literalmente reseteándolo y usando el preset original con un par de ajustes mínimos. Así que supongo que elegir bien el sonido de partida es tan crucial como intentar domar un patch.
¿Te ha pasado alguna vez que un exceso de modulación te arruinara el groove o el tono de un tema?
Sí, constantemente. Pasa muy a menudo que quieres meter con calzador en el tema cada sonido chulo que has creado, pero con los años y la experiencia te das cuenta de que menos es más.

Por ejemplo, puedes montar una línea de bajo con una envolvente en el filtro, un LFO en la amplitud y automatizaciones en la velocidad de cada nota. Por sí sola sonará increíble, pero apenas dejará espacio para nada más y terminará distrayendo la atención del groove. Para gustos, colores, pero yo personalmente prefiero mil veces un groove repetitivo con variaciones sutiles (filtros suaves y pequeñas automatizaciones a lo largo del tiempo) antes que una auténtica locura de modulaciones cruzadas.
Además, enfoco mi proceso de producción como si estuviera en un grupo: a lo mejor es algo más aplicable a mi estilo de música, pero si no eres capaz de transmitir tu idea con cinco instrumentos básicos (batería, bajo, guitarra solista, guitarra rítmica y voz), es muy probable que la idea no sea lo bastante buena.
¿Qué te ayuda a mantener la disciplina cuando sientes la tentación de complicar de más un sonido, sobre todo en un sintetizador tan complejo?
Como decía antes, creo que la experiencia te enseña a contenerte. Muchos de los temas de house más memorables (y los clásicos que se siguen pinchando a día de hoy) suelen destacar por tener los arreglos y el diseño sonoro más sencillos del mundo, pero ambos clavan justo lo que pide la ocasión. Así que ahora, antes de meterme de lleno en modulaciones o diseño sonoro, me pregunto si el sonido ya funciona tal y como está. Me preocupa mucho más la musicalidad que conseguir sonidos estrambóticos y complicadísimos.

Si llevo una eternidad retocando un patch y no avanzo, lo paso a audio, me comprometo con el resultado y paso a otra pista. Siempre puedo volver atrás y editar el audio más adelante si hace falta, pero quedarte horas girando diales te mete en un pozo sin fondo y, francamente, te hace perder el tiempo.
Suelo comprobar que, al volver a esa parte más tarde, o bien funciona tal cual o me inspira para reescribirla y que encaje con lo nuevo que he ido metiendo. También puedes soltar ese mismo MIDI en varios patches distintos y hacer pruebas A/B para ver cuál se asienta mejor en la mezcla.
¿Crees que el diseño sonoro ha influido directamente en tu carrera? Es decir, ¿qué parte de tu éxito atribuyes únicamente al diseño sonoro y a la selección de timbres?
Buena pregunta... Siendo sincero, creo que le atribuiría más mi éxito a mi bagaje musical y a la selección de sonidos que al propio diseño sonoro. Me gusta pensar que tengo buen gusto, lo que se traduce en que elijo los sonidos idóneos al producir (y pincho temas que conectan con la gente en mis sesiones), mientras que mi enfoque del diseño sonoro suele ser algo más sutil.

La paciencia es un factor clave que a menudo se pasa por alto; por ejemplo, aguantar ciertos instrumentos o sonidos para que tengan un impacto enorme cuando por fin entran. En mi último lanzamiento, “Dust”, el bajo no rompe hasta después del primer drop (sobre el minuto dos en la Extended Mix) y resulta muchísimo más contundente gracias a eso.
Como te comentaba, oriento el diseño sonoro hacia la musicalidad: construir grooves, armar estructuras interesantes, ajustar progresiones de acordes y crear melodías pegadizas en lugar de fardar de destreza técnica. Digamos que en mi música hay un montón de accidentes afortunados.
¿Te importaría compartir algún truco que uses en Massive para dar dinamismo sin sobrecargar el patch?
Me encanta usar el Performer a velocidades muy lentas (quizá sincronizado a 1/4) y asignado a la posición de la tabla de ondas o al corte del filtro. Si dibujas una forma en el Performer de solo dos o tres pasos, tal vez con una ligera caída o una pequeña subida, y luego bajas la profundidad de modulación al 10 o 15 %, le da al sonido un ligero empujón: añade movimiento, pero sin resultar obvio.

También exprimo al máximo los controles macro. Asigno varios parámetros (como la posición de la tabla de ondas, el feedback o alguna de las opciones del filtro) a un único macro y luego lo automatizo a lo largo de varios compases. De este modo aporto variedad sin que el sonido pierda coherencia. Mantiene el patch sonando como un todo compacto a la vez que introduce algo de movimiento y evolución con el paso de los compases, lo que viene genial para subidas largas y para conseguir que los pads suenen interesantes y menos estáticos.
¿Cuál es el error más habitual que ves en los productores noveles a la hora de programar sintes?
En muchos principiantes lo que salta a la vista es la falta de movimiento y evolución en los sintes. Por lo general, esto se debe al desconocimiento de dos cosas: por un lado, de la estructura y la composición general; y por otro, de qué tipo de automatización conviene usar en cada momento.

A nivel compositivo, alguien con más tablas suele insinuar la melodía principal en la introducción de un tema, soltarla al completo en la sección central y luego hacer evolucionar tanto esa melodía como el propio patch tras un segundo drop. En cambio, quien está empezando a menudo repite la misma línea de sinte tres veces sin apenas cambios en toda la pista. Y en cuanto a la automatización, te encuentras con los dos extremos: o no meten prácticamente nada O ponen al límite todos los efectos que tienen a mano con parámetros radicales.
Ya lo he comentado antes, pero de verdad que menos es más. Si se utiliza como es debido, una onda senoidal bien escogida con una pizca de automatización sutil puede pegar con la misma fuerza que una bestia de cuatro osciladores hipermodulada y cargada hasta arriba con mil efectos.
En resumen
Queremos dar las gracias a Jim Rider por contarnos cómo mantiene las cosas a raya dentro de uno de los sintetizadores más complejos que existen. Su método demuestra que el diseño sonoro no necesita ser rimbombante para resultar demoledor: solo tiene que estar al servicio del tema. En sus manos, Massive se convierte en una herramienta para transmitir sensaciones, no para presumir.
Para cualquier persona que busque sacarle más partido a sus sintetizadores sin acabar sepultada entre infinitas matrices de modulación, esta entrevista es toda una clase magistral sobre criterio, capacidad de síntesis y buen gusto.