El compositor y multiinstrumentista Will Bates ha cimentado su carrera explorando la tensión entre emoción y precisión. Su trabajo más reciente para The Better Sister, un thriller de ocho episodios disponible en Prime Video, mantiene ese equilibrio. La banda sonora transita entre pianos sobrecogedores, percusiones superpuestas y una orquestación llena de texturas, creando un sonido a la vez íntimo e implacable.
Trabajando con plazos muy ajustados, Bates confió de pleno en su arsenal habitual de plug-ins de Native Instruments para dar forma al universo melódico y rítmico de la serie. Al usar Noire por su respuesta dinámica y Kontakt por su versatilidad, pudo pasar rápidamente de los bocetos a los temas acabados sin perder la emoción más pura de sus ideas. Esa velocidad resultó crucial en un proyecto que exigía composiciones totalmente rematadas en cuestión de días.
Ir a estas secciones:
- Componer rápido bajo presión
- Usar Noire para plasmar emociones
- Mantener la creatividad con plazos ajustados
- Construir ritmo y textura
- Confiar en Kontakt para lograr coherencia
- Por qué la velocidad define a quien compone hoy en día
Descubre cómo Noire y Kontakt ayudaron a Bates a componer con rapidez, mantener la creatividad y seguir el vertiginoso ritmo de las producciones actuales para streaming.
En The Better Sister compones para un thriller de ocho episodios. ¿Hasta qué punto fue importante la velocidad para transformar las ideas en temas totalmente acabados?
Trabajar en una serie siempre requiere cierta disciplina para tenerlo todo terminado y aprobado antes de la mezcla final. Esa primera fase suele ser la de mayor presión, cuando las melodías y el tono general de la serie aún están tomando forma.

En The Better Sister hubo un intervalo de tiempo inusualmente corto entre la sesión de visionado (donde analizamos cada escena musicalizada y cómo funciona) y la mezcla final de cada episodio. Sobre todo al principio.
A medida que avanzamos algunos episodios, la falta de tiempo se llevó mejor: para entonces ya compartíamos un lenguaje común y la guía de temas empezó a consolidarse. Para mí, ese es el paso más importante de un proyecto. La música es algo tan abstracto cuando se habla de ella... Todo resulta mucho más fácil cuando hay piezas concretas a las que referirse y temas que puedes plantearte asociar a un personaje.
Has comentado que Noire es tu primera opción cuando necesitas plasmar melodías y acordes rápidamente. ¿Cómo te ayudó a definir el tono emocional de esta banda sonora?
Me encanta el tacto y la respuesta de Noire al crear melodías y secuencias de acordes. Me parece sumamente expresivo. Al componer suelo aplicarle un compresor muy agresivo para que reaccione casi de forma exagerada. En mi estudio principal tengo un piano vertical del siglo XIX con una capa de fieltro permanente sobre las cuerdas. Suele ser el instrumento ante el que me siento primero cuando intento dar con ideas.

La peculiar mecánica táctil de los instrumentos reales siempre ha sido fundamental para mí.
Cuando tengo ese momento de iluminación y doy con la melodía que busco, paso rápidamente a la cadena de señal de Noire en mi equipo y la toco en Logic para asegurarme de registrar el MIDI. Sobre todo para que no se me olvide.

Ese solía ser el proceso con The Better Sister al empezar a componer. Pero Noire también me resultó utilísimo para moldear los acordes alrededor de un tema. Tuve que cambiar el contexto de muchas de las melodías a lo largo de la serie, y recurrir a Noire para buscar esos distintos matices fue siempre mi opción predilecta.
Los proyectos para televisión y plataformas avanzan muy rápido. ¿Cuál es tu método para mantener la creatividad bajo presión?
Sinceramente, me encanta esa velocidad. Siempre he sido un compositor rápido y disfruto con ese ritmo. Si las cosas se alargan demasiado tiempo, suelo volver loco a todo el mundo a mi alrededor.

Supongo que a veces puede imponer bastante ver, tras una sesión de visionado, un proyecto de DAW vacío con todos los marcadores señalando temas pendientes. La clave está en encontrar formas de eludir ese miedo.

Empiezo esbozando algo para cada tema, aunque solo sea un timbre, unas pocas notas o la elección de un instrumento. A veces se trata simplemente de añadir texto en el marcador como recordatorio para abrir otra sesión que pueda contener alguna idea útil. Luego paso al siguiente tema hasta llegar al final de la serie.
Después vuelvo al principio y desarrollo esas ideas, llego al final y vuelvo a empezar el ciclo. Hago eso hasta que todo queda perfectamente pulido.
A mitad de temporada, me encanta la intensidad del proceso y familiarizarme a fondo con todo el paisaje emocional. Una vez que tengo esos temas y cojo carrerilla, me fascina visionar las escenas apoyándome en mis propios temas e incorporando pequeños fragmentos de ideas que puedan reaparecer más tarde. La verdad es que esto acaba siendo tan subliminal que probablemente sea el único en darse cuenta, pero creo que esa atención al detalle cala de forma sutil en el subconsciente del público.
Al comenzar una banda sonora, ¿cómo empiezan a cobrar forma la textura y el ritmo en esas primeras sesiones?
Suelo componer mucho nada más empezar. A veces sin imagen y otras respondiendo a una escena o personaje concreto. Pero al principio es muy libre. Todo empieza como una especie de batiburrillo de texturas y fragmentos de melodías que conviven en una o dos sesiones enormes y caóticas.

Luego empiezo a centrarme en un par de esos bocetos y a aplicarlos a la imagen. A partir de ahí, la instrumentación de las escenas posteriores va tomando forma y van surgiendo nuevas ideas. Pero esas sesiones de bocetos tan grandes y desordenadas suelen ser a las que regreso más adelante, una vez que otras melodías e ideas ya están totalmente definidas. Incluso las abro si me quedo atascado con la música para algún personaje nuevo.

En The Better Sister, una de esas sesiones de bocetos surgió de unas grabaciones que hice con el percusionista Spencer Cohen. Nos colamos en una obra contigua con un portátil y un par de micrófonos de condensador. Le pedí que tocara con escobillas, mazas y baquetas sobre vigas de acero: distintos ritmos a múltiples tempos. Incorporar esos ritmos a otras sesiones de bocetos más tonales hizo que construir las partes rítmicas fuera rapidísimo y muy eficiente.
Cuando trabajas en varios proyectos a la vez, ¿hasta qué punto es importante contar con una herramienta sólida y fiable como Kontakt?
Siempre hay sonidos a los que necesito acceder al instante en plena composición. No hay nada peor que perder el ritmo en mitad de una idea. En el estudio soy algo impaciente y muy impulsivo, así que necesito que todo mi equipo (tanto analógico como digital) funcione a la perfección; si no, me distraigo tontamente con cualquier fallo técnico y es muy probable que se apague la chispa creativa. Se trata de evitar a toda costa lo que Mike Rutherford me describió una vez como el “infierno MIDI”.

Por eso tengo mis bibliotecas de Kontakt guardadas dentro de channel strips en Logic. Algunas las tengo organizadas en grupos instrumentales, pero la mayoría están clasificadas en carpetas para proyectos específicos. A veces pienso: “Esas cuerdas en flautando que usé en la tercera temporada de The Magicians podrían encajar aquí” o “Necesito aquí ese golpe de subgraves de Another Earth”.
Me resulta más fácil acordarme de las cosas así. Y como Kontakt lleva tanto tiempo con nosotros, puedo acceder rápidamente a una biblioteca de samples de nyckelharpa sueca que quizá utilicé en una película independiente hace 15 años. Luego me basta con retocarla un poco y usarla en algo nuevo.
Si alguien que compone te preguntara por qué importa tanto la velocidad en las bandas sonoras para streaming, ¿cómo lo resumirías en una sola frase?
Hay que seguir siempre hacia delante. No hay nada peor que atascarse y bloquearse cuando la fecha de entrega se te echa encima.

En conclusión
Will Bates siempre ha trabajado en la encrucijada entre la presión y la inspiración.
Su banda sonora para The Better Sister refleja ese ritmo a la perfección. Se articula en torno a una sólida composición melódica, decisiones rápidas y el carácter expresivo de herramientas como Noire. Cada pieza se percibe unida por una intención clara, moldeada por el instinto y perfeccionada mediante un proceso concebido para ganar velocidad sin sacrificar la sensibilidad.
Kontakt sigue siendo una pieza fundamental en el arsenal de Bates. Le permite recurrir a décadas de bibliotecas de sonido y darles una nueva vida en distintos proyectos, manteniendo la coherencia de su música a la vez que se adapta a nuevas historias y universos. Esa continuidad aporta profundidad e identidad a sus bandas sonoras, y demuestra cómo la tecnología, cuando se utiliza con criterio, puede potenciar la sensibilidad y el registro emocional de quien compone.