¿Cómo hablas de la música de cine y videojuegos que más te gusta? ¿Es un score, una soundtrack o una OST? ¿Tu parte favorita es una canción o un cue? En este artículo nos adentraremos en algunos de estos términos especializados, centrándonos en el motivo de confusión más habitual: la diferencia entre un “score” y una “soundtrack”.
Resulta que distinguir bien estos dos términos no es tan sencillo. Para lograrlo, tendremos que examinar los distintos elementos musicales que forman parte de una buena película y explorar los diferentes enfoques del sonido adoptados por distintos directores y en diversos géneros. Terminaremos enumerando algunos de los mejores scores y soundtracks de la historia del cine, cada uno de los cuales nos enseña algo sobre la diferencia entre ambos formatos. Al terminar, el debate entre score y soundtrack habrá quedado zanjado de una vez por todas.
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¿Cuál es la diferencia entre un score y una soundtrack?
Un score es la música original compuesta para una película, hecha a medida para encajar con la acción en pantalla. El score suele estar escrito por una sola persona al frente de la composición e interpretado tradicionalmente por una orquesta, aunque hoy en día un score puede incluir todo tipo de instrumentos.
Una soundtrack (o banda sonora), por otro lado, es una selección de canciones o piezas musicales ya existentes que se utilizan en una película. Cuando hablamos de la soundtrack de una película, podemos referirnos a la canción pop que suena en los créditos finales, al famoso tema disco que se escucha en una escena en una discoteca o al uso de Las cuatro estaciones de Vivaldi durante una persecución tensa.
“Soundtrack” (u OST) es también el término que se utiliza para el lanzamiento comercial de la música de una película.
Esa es la forma sencilla de distinguir entre score y soundtrack. Pero hay algunos matices importantes que conviene aclarar. Los veremos a continuación.
¿Qué es un score?
La palabra “score” describe la música original compuesta para una película, sobre todo si se trata de música instrumental. Si se escriben canciones con voz para una película, como en un musical al estilo de The Lion King, es más probable que se utilice el término “soundtrack” para describirlas.
El score de una película suele escribirlo un compositor contratado específicamente para ello. Los compositores de cine más célebres, como Bernard Herrmann o John Williams, son músicos admirados con un talento enorme para intensificar el impacto de una película a través de la música. Los mejores scores suelen llevar el inconfundible sello característico de su autor. Cuando quienes aman el cine hablan del arte de la música cinematográfica, normalmente se refieren al score de la película y al compositor que hay detrás.
¿Qué hace que una canción sea un score?
Una canción puede considerarse parte de un score cuando se compuso específicamente para la película o el videojuego en cuestión. Eso sí, ten en cuenta que los scores suelen ser instrumentales (es decir, no incluyen partes vocales). Si una canción tiene letra y voz, suele considerarse parte de la banda sonora de una película, pero no de su score.
Además, gran parte de la música de cine no sigue las convenciones de la estructura de una “canción”, como tener una melodía pegadiza o una estructura de estrofa-estribillo. Por supuesto, muchos de los mejores scores cinematográficos cuentan con temas memorables e imponentes. Pero también incluyen breves fragmentos musicales diseñados para apoyar la acción en pantalla; por ejemplo, para servir de puente entre dos escenas.
Estos fragmentos musicales son cruciales para el impacto de un score, pero no son “canciones” en el sentido tradicional. Por este motivo, las distintas partes de un score suelen denominarse “cues” en lugar de canciones.
¿Qué es una soundtrack?
En su sentido más amplio, “soundtrack” puede abarcar todo el sonido de una película, incluyendo música, diálogos y efectos de sala o foley. Hay quien utiliza el término soundtrack para referirse al universo sonoro general de un filme, no solo a la música.
Sin embargo, con mayor frecuencia “soundtrack” describe las canciones o composiciones utilizadas en una película, sobre todo si esas canciones no se crearon específicamente para ella. Muchas películas recurren a música preexistente, como temas pop muy conocidos o piezas clásicas célebres, para evocar una determinada atmósfera o época. Cuando hablamos de esa música, nos referimos a la soundtrack de una película.
Dar forma a una soundtrack suele ser trabajo de un supervisor musical (Music Supervisor), que localiza la música perfecta y gestiona las licencias para su uso en la película.
Para complicar aún más las cosas, “soundtrack” tiene otro significado complementario. Cuando la música de una película se publica comercialmente, a este lanzamiento se le suele llamar soundtrack u OST (del inglés original soundtrack).
Una OST suele incluir música del score original, canciones preexistentes utilizadas en la película o una combinación de ambas. También puede contener diálogos y foley, o incluso música que nunca llegó a sonar en la película, como una canción que sirvió de inspiración a quien dirigió el filme.
Las mejores soundtracks (u OST) ofrecen una experiencia de escucha gratificante que sumerge a quien las oye en la atmósfera de la película. Cada OST aborda esto de una manera distinta.
¿Es score otra palabra para referirse a soundtrack?
Aunque ambos términos coinciden en ciertos aspectos, score no es simplemente otra palabra para referirse a soundtrack. Como muestra la explicación anterior, suele haber señales claras que indican si estás hablando de un score o de una soundtrack, o viceversa.
Si te refieres a la música instrumental original compuesta para una película o un videojuego, estás hablando de su score. Si incluyes canciones y otra música licenciada para la película, “soundtrack” es el término más preciso. Y la recopilación de música publicada a raíz del estreno de una película también se llama soundtrack u OST.
¿Los videojuegos tienen scores o soundtracks?
Al igual que ocurre con el cine, muchos videojuegos cuentan tanto con un score como con una soundtrack. En general, los videojuegos suelen recurrir con más frecuencia a un score original que a licenciar música existente (para crear una “soundtrack”). De hecho, muchos scores de videojuegos están a la altura de los mejores del mundo cinematográfico: no hay más que pensar en los inolvidables scores de las sagas Final Fantasy y Zelda.
Recuerda, no obstante, que cuando este score se publica comercialmente en un álbum recopilatorio, recibe el nombre de soundtrack (u OST). La OST de un videojuego puede incluir música adicional que no suena en el juego o combinar el score con diálogos y sonidos ambientales para evocar la experiencia de juego.
Ejemplos de scores
Los scores cinematográficos son una de las grandes formas musicales del último siglo. Los mejores scores están al servicio de la película, pero también crean un mundo sonoro fascinante que funciona por sí mismo. Ya sea mediante melodías imponentes, sonidos atrevidos o atmósferas envolventes, los grandes scores permanecen en el recuerdo mucho después de terminar de ver la película. Lo mismo ocurre con los videojuegos, aunque quienes componen para videojuegos a menudo han trabajado con limitaciones más estrictas. A continuación tienes algunos ejemplos de grandes scores, tanto de películas como de videojuegos.
Psycho
El clásico de terror de Alfred Hitchcock es un claro ejemplo temprano de lo crucial que puede ser un score para el impacto de una película. ¿Sería tan memorable esa mítica escena de la ducha sin los punzantes y estridentes acordes de cuerda? Compuesto por Bernard Herrmann, el score de Psycho definió el sonido del género de terror. También capturó el espíritu de los años 60, cuando las certezas de la posguerra daban paso a un periodo de cambios sociales y culturales. El score de Herrmann para Psycho es una muestra de cómo un score puede ejercer una influencia mucho más allá de la película a la que acompaña.
Star Wars
En Star Wars, las visiones del futuro se combinan con un score digno de los viejos tiempos. Para este taquillazo de ciencia ficción, el compositor John Williams miró al pasado y recuperó el sonido orquestal épico de compositores clásicos como Strauss y Wagner. Esta inesperada elección fue fundamental para el éxito de la franquicia. La música rica y romántica de Williams transmitía al público que, a pesar de la ambientación fantástica, las películas de Star Wars contaban historias universales para todos los públicos. Por encima de todo, los scores de Star Wars triunfan gracias a sus melodías: temas imponentes que millones de espectadores jamás olvidarán.
Super Mario Bros.
El score de Super Mario Bros. —el primer juego de Mario, publicado para la Nintendo Entertainment System (NES) en 1985— demuestra cómo las limitaciones pueden alimentar la inspiración. El diseñador de sonido de Nintendo Koji Kondo creó el score en un único teclado pequeño, trabajando dentro de las estrictas restricciones del hardware de 8 bits de la NES, que solo admitía cinco canales de sonido y una paleta tímbrica muy limitada. A pesar de ello (o precisamente por eso), Kondo dio vida a uno de los scores más memorables de todos los tiempos, repleto de ritmos saltarines y melodías pegadizas.
Halo
A medida que la industria de los videojuegos crecía, también lo hacía la ambición de sus scores. Con el cambio de milenio, los compositores de juegos empezaban a igualar la grandeza épica de los mayores scores de cine. El tema del shooter de ciencia ficción de 1999 Halo lo da absolutamente todo al combinar una orquesta épica, coros celestiales y guitarras de heavy metal contundentes. Los compositores Martin O’Donnell y Michael Salvatori supieron capturar el sonido de la época, nutriéndose de las tendencias musicales en videojuegos, películas y otros medios. El score de Halo demostró que, en el nuevo siglo, los videojuegos empezarían a encabezar la innovación en la composición musical para medios audiovisuales.
Ejemplos de soundtracks
Pulp Fiction
Pulp Fiction es el ejemplo clásico de una soundtrack que echa toda la carne en el asador. En lugar de encargar un score original para su antología criminal de 1994, el director Quentin Tarantino licenció una selección ecléctica de canciones. Desde clásicos optimistas como “Son of a Preacher Man” de Dusty Springfield hasta hip hop y frenético surf rock, cada tema captura a la perfección el estilo excéntrico de la película. En la OST, estas canciones se intercalan con fragmentos de los diálogos sumamente memorables del filme. El resultado es una de las mejores soundtracks de la historia y uno de los grandes motivos del estatus de culto de Pulp Fiction.
2001: A Space Odyssey
La música de Space Odyssey es atípica. La obra maestra de ciencia ficción de Stanley Kubrick cuenta con el tipo de soundtrack orquestal épica que esperarías que fuese un score original. En realidad, ninguna de las piezas se compuso especialmente para la película. En su lugar, Kubrick recurrió al canon clásico, desde epopeyas románticas como Also sprach Zarathustra de Richard Strauss hasta los alucinantes sonidos modernos del compositor húngaro György Ligeti. La música resulta clave a la hora de marcar el tono de la película. Sin ella, muchas de las escenas largas y pausadas probablemente no funcionarían igual. Y tras conocer a HAL, la inquietante IA de la película, nadie vuelve a escuchar la canción “Daisy Bell (Bicycle Built for Two)” de la misma manera.
Titanic
Titanic fue la película más cara de la historia cuando se estrenó en 1997, y el director James Cameron no escatimó en la música. Este épico relato de amor y tragedia cuenta con una suntuosa partitura orquestal compuesta por James Horner. Pero al pensar en la música de esta película, seguro que te viene a la cabeza una canción en particular: “My Heart Will Go On”. Esta emotiva balada se convirtió en el mayor éxito de la cantante Celine Dion y fue el single más vendido de 1998. Aunque también fue compuesta por Horner, su condición de éxito pop independiente la diferencia del score instrumental de la película. Titanic demuestra lo difusa que puede ser la frontera entre “score” y “soundtrack”, y cómo una melodía genial puede hacer zarpar a mil barcos.
El rey león
Las películas musicales son un caso especial a la hora de distinguir entre “score” y “soundtrack”. Aunque las canciones creadas para un musical suelen ser originales y hechas a medida, el uso de las voces y la estructura tradicional de canción (estrofas y estribillos) las sitúa en el terreno del “soundtrack”. En El rey león, estas canciones, compuestas por Elton John y Tim Rice, se intercalan con el épico score hollywoodiense de Hans Zimmer. Ambas piezas de este puzle musical son emblemáticas, pero son las canciones increíblemente pegadizas, como “Circle of Life” y “Hakuna Matata”, las que dan a la banda sonora de El rey león su estatus de leyenda.
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